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"Nos tienen locos los goles que recibimos de pelota quieta”. Para el entrenador de Peñarol, Jorge “Polilla” Da Silva, un córner o un tiro libre son sinónimo de pesadilla. Por esa vía, su equipo tomó varios goles en contra y dejó puntos por el camino. Este miércoles el carbonero empieza a ponerse al día por el Clausura enfrentando a la hora 19.15 a River Plate, en partido atrasado de la séptima fecha, y el DT le dedicó largas horas en las prácticas a la defensa por arriba.

De los 28 goles que Peñarol recibió en lo que va del año –por la Libertadores y el Clausura–seis fueron producto de pelotas quietas, lo que equivale al 21,4% de los tantos recibidos.

Ya en la era Gregorio, que en el año solo duró cinco partidos, se evidenció el problema: contra Caracas, en la revancha, los venezolanos igualaron cerca del final con un cabezazo en el primer palo de Peraza tras un tiro libre.

El Polilla comenzó a percibir el problema ante Danubio en la derrota 3-2 en Jardines. El segundo gol llegó tras un centro frontal y llovido ejecutado desde la mitad de la cancha. Aguiar saltó a destiempo, Martiñones la peinó y la franja ponía el transitorio 2-2.

En ese partido también le anotaron con un cabezazo en el área tras un desborde por la zona de Darío Rodríguez. Esa vez Martiñones le ganó claramente a Carlos Valdez.

Todo un símbolo. Dos de los mejores jugadores del equipo que hizo una gran campaña en la Libertadores del año pasado no pasan ahora por un buen momento.

A Darío también lo desbordaron contra Cerro Largo, Racing y Universidad de Chile, en Santiago. En cada caso el rival facturó.

Pero la pelota quieta es la principal evidencia del mal rendimiento defensivo de Peñarol.

El primer gol recibido ante Nacional de Medellín, en el 3-0 encajado en Colombia con el equipo ya eliminado, demostró las zozobras defensivas: centro al segundo palo, Alejanro González no llegó en el salto y la pelota bajada al medio terminó adentro del arco.

“La pelota quieta la trabajamos y es increíble la forma en que nos convierten. No lo podemos entender cuando hay una doble jugada”, dijo ayer el Polilla en A Fondo, que se emite por 1010 AM.

También fueron producto de dobles jugadas los goles recibidos en las dos últimas fechas ante Fénix (Ignacio Pallas) y Cerro (Guillermo De los Santos).

“Otra vez volvimos a perder marcas. No se puede jugar con la sensación de que en cada pelota quieta nos van a convertir”, agregó el DT.

Ahora se viene River. La amenazante presencia de Sebastián Taborda ya genera peligro.