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La importancia estratégica del sistema antiaéreo de corto alcance Cúpula de Hierro (Iron Dome, en inglés) quedó subrayada tras el devastador y coordinado ataque de Hamás contra el sur de Israel el 7 de octubre.

Israel respondió bombardeando Gaza con ataques aéreos, mientras se espera que el país lance una ofensiva terrestre en la región en los próximos días.

La Cúpula de Hierro (Kippat Barzel, en hebreo) es ampliamente considerada como una de las herramientas más importantes del arsenal de Israel, básicamente debido a su eficacia.

El Ministerio de Defensa de Israel afirmó que el sistema interceptó con éxito el 97% de todos los cohetes palestinos disparados durante un fin de semana de combates en Gaza el año pasado, mientras que el sistema registró una tasa de éxito del 95,6% durante un ataque con cohetes por parte de la Yihad Islámica Palestina en mayo. El grupo militante, que busca la destrucción de Israel, fue designado organización terrorista por Israel, Estados Unidos, la Unión Europea y otros países.

El sistema de defensa móvil para todo clima, que entró en pleno funcionamiento en marzo de 2011 y fue mejorado varias veces desde entonces, está diseñado para proteger a los ciudadanos israelíes mediante el lanzamiento de misiles guiados para interceptar cohetes entrantes y otras amenazas de corto alcance en el aire.

El sistema fue “probado consistentemente” desde que se puso en uso por primera vez en abril de 2011, dice el Ministerio de Defensa de Israel, y “evitó con éxito que innumerables cohetes impactaran en comunidades israelíes”.

Producida originalmente en Israel, la Cúpula de Hierro fue desarrollada por la empresa estatal Rafael Advanced Defense Systems con el respaldo de Estados Unidos, y Washington continúa brindándole financiación en la actualidad.

Las Fuerzas de Defensa de Israel dicen que la Cúpula de Hierro es una recopilación de varias características: la tecnología en sí, la maquinaria utilizada para interceptar los cohetes entrantes, los soldados que operan el sistema y los comandantes que supervisan la red.

En la práctica, la Cúpula de Hierro utiliza un radar para rastrear los cohetes entrantes y puede determinar si la trayectoria del misil representa una amenaza para un área protegida, como un sitio estratégicamente importante o un centro poblado.

Si el cohete representa una amenaza, un centro de mando y control puede responder lanzando su propio misil Tamir para interceptarlo. El sistema no está configurado para disparar cohetes fuera de un área protegida, lo que significa que estos se ignoran y se dejan que impacten sin causar daño en otro lugar.

Un informe del Servicio de Investigación del Congreso publicado a principios de marzo describió la Cúpula de Hierro como un sistema móvil anti-cohetes, anti-mortero y anti artillería que puede interceptar lanzamientos desde aproximadamente 4 a 65 kilómetros de distancia.

Se estima que Israel tiene al menos 10 baterías desplegadas en todo el país, cada una de las cuales está diseñada para defender un área poblada de 100 kilómetros cuadradas. Cada batería está equipada con tres o cuatro lanzadores y cada lanzador contiene hasta 20 interceptores Tamir.

El Centro de Estudios Internacionales Estratégicos estimó que producir una batería completa de Iron Dome cuesta aproximadamente US$ 100 millones.

Antes del ataque de Hamas del 7 de octubre, se estimaba que Estados Unidos había proporcionado casi US$ 3 mil millones a Israel para baterías de la Cúpula de Hierro, interceptores, costos de coproducción y mantenimiento general. Los legisladores estadounidenses votaron repetidamente a favor de proporcionar financiación a la Cúpula de Hierro de Israel en los últimos años.

“Gracias a la Cúpula de Hierro, no sufrimos enormes bajas por los cohetes que se dispararon”, dijo el teniente coronel Jonathan Conricus, portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel, en una declaración en video publicada a través de X, antes conocido como Twitter.

Conricus dijo que la abrumadora mayoría de las bajas que Israel había sufrido habían sido el resultado de “combates a corta distancia” y “asesinatos a sangre fría” de civiles y soldados.

Sin embargo, la Cúpula de Hierro tiene sus debilidades y los analistas advirtieron que el sistema de defensa podría enfrentar desafíos al responder a masivos disparos de cohetes.

El Centro de Análisis de Políticas Europeas, un grupo de expertos estadounidense, dijo en junio de 2021 que, si el enemigo identifica y logra el punto de saturación de la Cúpula de Hierro de Israel, “es posible que no se puedan lograr actualizaciones críticas del sistema”.

Un ataque de saturación está diseñado para abrumar el escudo de la Cúpula de Hierro con ataques simultáneos con misiles desde varias direcciones para afectar la capacidad del sistema para responder en forma eficiente.

Las críticas a las supuestas debilidades inherentes del sistema motivaron sucesivas mejoras de las funciones de detección, seguimiento e intercepción del sistema.

De hecho, el 2 de agosto de 2022, Estados Unidos, que había comprado dos baterías de Rafael Advanced Defense Systems, el fabricante de Iron Dome, incluidos 12 lanzadores y 240 interceptores, realizó con éxito una prueba de interceptación en el campo de misiles de White Sands para garantizar que cumplía con los estándares de seguridad del ejército estadounidense. Esta fue la segunda prueba de interceptación desde que las dos baterías fueron suministradas al ejército estadounidense a finales de 2020.

En este contexto, cabe preguntarse cómo la Cúpula de Hierro pudo mostrar aspectos ineficientes contra los cohetes de Hamás durante su ataque del 7 de octubre.

En primer lugar, la Cúpula de Hierro está diseñada para priorizar los misiles más amenazadores –como los misiles de crucero– sobre los cohetes más pequeños o los ultraligeros utilizados por Hamás. Sam Cranny-Evans, del grupo de expertos Royal United Services Institute, sostiene que “este ataque muy bien coordinado de casi 5.000 ataques con cohetes significó que, en lugar de lanzar 10 o 20 cohetes desde un lugar al espacio aéreo israelí, esto ocurría desde múltiples ángulos, lo que dificulta la defensa aérea”.

El punto es que el gran volumen del ataque inundó los sistemas de defensa israelíes. Se sintieron abrumados, sobre todo cuando los ataques de Hamás no se limitaron sólo a cohetes; estos incluyeron el lanzamiento simultáneo de invasiones terrestres, aéreas y marítimas. Era demasiado para la Cúpula de Hierro, explicación que es compartida también por Malcolm Davis, analista senior de defensa del Instituto australiano de Política Estratégica.

En segundo lugar, es posible que Hamás haya estudiado las vulnerabilidades del sistema y, en consecuencia, utilizado nuevas armas para penetrarlo. Un informe del New York Times citó a funcionarios estadounidenses diciendo que “las nuevas armas disparadas por Hamás por primera vez el sábado podrían ser más difíciles de interceptar y pueden haber influido también”.

Hamás utilizó un nuevo sistema de misiles conocido como Rajum durante el ataque. Además, empleó pequeños drones que arrojaron municiones sobre posiciones militares israelíes, según Janes, un sitio web de código abierto especializado en defensa e inteligencia.

Hamás y su principal patrocinante, Irán, parecen haber aprendido las lecciones del pasado cuando los anteriores bombardeos de cohetes de Hamás fueron mitigados efectivamente por la Cúpula de Hierro.

En consecuencia, sus nuevas armas/misiles fueron disparados por cientos en rápida sucesión, por lo que se volvió demasiado para la Cúpula. Y estos eran bastante baratos, los cohetes de corto alcance disparados por Hamás costarían entre US$ 300 y US$ 800 cada uno. En cambio, cada misil interceptor desde la Cúpula de Hierro cuesta entre US$ 40.000 y US$ 50.000.

Teniendo en cuenta los argumentos anteriores, se podría afirmar que la Cúpula de Hierro de Israel puede no ser suficiente para salvaguardar un territorio más extenso cuando se enfrenta a una cantidad abrumadora de misiles, incluso si estos últimos son baratos y de menor capacidad.

El problema sería entonces la cantidad de amenazas a enfrentar simultáneamente y no la calidad de las mismas, por lo que no sería acertado descalificar de plano la demostrada eficiencia del sistema.

 

(CNBC News, The EurAsian Times, Janes Magazine)

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