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Que la frustración no le gane a nuestros hijos

Para que el niño no se angustie cuando algo no le sale como quiere es fundamental el apoyo y la motivación de los padres

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17 de mayo de 2018 a las 05:00

Un niño intenta hacer una escultura y no le sale. Intenta de nuevo y tampoco lo logra. Instantáneamente se frustra; es una reacción normal de las personas, tanto niños como adultos. Para evitar llegar a esto, los padres deben trabajar desde y durante la infancia.

Melina Bronfman –especialista argentina en desarrollo infantil y crianza, referente en el área desde una mirada fisiológica– dijo a Padres Hoy que "el adulto debería proporcionarle al niño una experiencia exitosa o que termina siéndolo, pero no de una manera falsa o ficticia". Con esto se refirió a que los niños tienen que sentir que logran hacer algo sin ayuda del adulto.

Por ejemplo, si un adulto ayuda a caminar, el niño aprende que no puede hacerlo solo. Es decir, si lo intenta y no lo logra se frustra y llora, entonces el padre va y lo auxilia. En este caso el adulto no favorece a que sea exitoso por sus propios medios. Para la experta, lo ideal es que el progenitor le diga que se quede tranquilo, que quizás aún le falta fuerza en las piernas para estar de pie y caminar. Hay que demostrarle que no hay apuro por que lo haga.


"Esta intervención es la que le permite al niño tenerse más paciencia y disfrutar de las etapas previas que prepararan a la siguiente con éxito asegurado", agregó.

Para que esto se dé en forma correcta es fundamental fomentar un buen relacionamiento entre padres e hijos. "Tiene que haber primero una mirada amorosa por parte del adulto y muy comprensiva de qué es lo que el niño está viviendo", dijo Bronfman.

Asimismo, es fundamental que el adulto nunca pierda el juicio y que no deje de predicar con el ejemplo. Si el padre se ve sobrepasado es probable que el niño también se sienta así.

En cambio, si el adulto demuestra que ante un problema puede reflexionar e intervenir con amor, el niño se va a sentir aceptado a pesar de sus acciones sean inadecuadas. Además, es más fácil para el niño poder escuchar al mayor sin tanta resistencia. "Tiene que haber una comunicación clara y amorosa por parte del adulto hacia el niño", indicó la experta.


Para ello, es importante que el progenitor conozca las necesidades del niño, con el fin de anticiparse y prepararlo de la mejor manera.

Todos los momentos compartidos con los hijos son parte del aprendizaje y formación de ellos como personas. Es por eso, que los padres deben tener cuidado con cómo se comportan. "Nuestros hijos nos están observando permanentemente y están aprendiendo cómo se debe actuar, por lo tanto, debemos saber que nuestros hijos están aprendiendo lo que están viendo en nosotros", concluyó.

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