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Dentro de esta nueva oleada de libros de fútbol que arrecia sobre Uruguay, se agregará a partir de los primeros días de diciembre una nueva cuenta al collar. Y una especialmente atractiva.

Yo vi jugar al Chino es un racconto biográfico de varias anécdotas sobre la vida de Álvaro Recoba, jugador y actual referente del plantel de Nacional.

Con una carrera de más de 20 años, en la que jugó en Uruguay, emigró a Europa donde por un tiempo fue el jugador de fútbol mejor pagado del mundo, su polémica relación con la selección y el regreso a Uruguay, a su Danubio inicial y luego a Nacional, Recoba se encuentra hoy en una etapa de madurez profesional que le permite encarar proyectos como este libro.

Así lo explicó a El Observador Fermín Solana. “Por el momento en que está de su carrera quiso decir algunas cosas y ventilar algunos datos poco conocidos de su vida”, dijo uno de los autores.

Este no es el primer proyecto que Solana y Luzardo encaran a cuatro manos. En 2012 publicaron juntos con la editorial Fin de Siglo Bolso, mi buen amigo, un libro para niños donde se explica de forma didáctica la historia del club del Parque Central.

El origen
Este segundo proyecto de libro surgió cuando Luzardo se lo comentó a Recoba un día en la concentración de Los Céspedes.

Allí el número 10 le contó a los autores que a finales de la década de 1990 un periodista italiano había comenzado a escribir un libro sobre él en Milan pero esa chance se frustró. Por lo tanto, ahora Recoba vio la posibilidad de contar su historia a través de un libro, que se escribió durante 2012 y se terminó hace unos cuatro meses.

“Es un libro de historia oral, un anecdotario de distintas fases de la vida del Chino”, explicó Solana.

El libro posee muchos datos íntimos, que ayudan a esbozar un perfil de la persona más completo que el que solo se ve dentro de las canchas. Por eso habla la familia. Por ejemplo, su esposa dice que Recoba es un hombre muy romántico y que todavía le escribe cartas de amor.

También habla su padre, que cuenta cómo le enseñó de niño a patear con pelotas pesadas, para potenciar la fuerza de los disparos.

También narra cómo le ofrecieron dinero por contar con el pequeño Álvaro en un equipo cuando este tenía solo 4 años.

El orden del libro es cronológico y comienza con su “carrera meteórica” en el baby fútbol, donde se cree que convirtió más de 2.000 goles (10 en un solo partido), y cómo un arquerito salió corriendo de la cancha cuando el Chino se acomodaba para ejecutar un tiro libro.

Después vino la llegada a Primera, en Danubio y luego en Nacional, y trascartón su ida a Italia.

El relato no esquiva temas polémicos, como el capítulo de Recoba con la selección uruguaya.
“En esa época fue muy criticado, y la gente decía que no tenía ganas de jugar con la selección, cosa que él niega y explica los sacrificios que hizo por jugar con Uruguay”, afirmó Solana.

El punto culminante
Con la perspectiva del tiempo, Recoba hoy puede admitir aspectos de su vida como jugador que antes no podía aceptar. Reconoce por ejemplo que no le gustaba entrenar, pero que se ha dado cuenta con los años de la importancia que esto implica en el rendimiento en la cancha.

También repasa sus años en Italia, en Inter y su pasaje por Venecia, donde todavía es ídolo, porque lo salvó de irse a la B, en la mejor campaña de la historia de ese equipo. Al llegar al presente, Recoba habla de los últimos clásicos donde su actuación fue determinante.

“Cuando tuvo que patear el penal en el último minuto contra Peñarol nos confesó que fue el momento con más adrenalina de toda su carrera. A pesar de todo lo que vivió en ese momento en el Estadio Centenario su carrera llegó a un punto culminante”, dijo Solana.

En un mes Yo vi jugar al Chino estará a la venta y la peripecia vital de Recoba ocupará los ojos de los futboleros, para una carrera que todavía no escribió su último gol.