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Como si no fueran suficientes los problemas que ya padece Irak por la presencia de los terroristas del Estado Islámico –cuya resistencia ha ido venciendo gracias a la ayuda de una coalición internacional liderada por Estados Unidos– se agrega ahora la intención del Kurdistán iraquí de proclamar su independencia del poder central detentado por Bagdad.

Para eso, esta región autónoma en los hechos desde 1991, y de acuerdo a la constitución vigente en el país desde 2005 convocó a un referéndum independentista previsto para el próximo martes lunes 25.

La consulta popular no solo no es vista con buenos ojos por el gobierno iraquí sino que tampoco cuenta con el aval de la comunidad internacional, con la Organización de Naciones Unidas a la cabeza, cuyo secretario general, Antonio Guterrez realizó un llamamiento público para suspenderlo.

Por ejemplo, algunos países vecinos, con Turquía a la cabeza –que teme que esta consulta sirva de inspiración a su minoría kurda para hacer lo mismo– pretenden que el Kurdistán iraquí discuta sus diferencias con el gobierno central, sin llegar a la escisión.

Pero detrás de esa pretensión secesionista, que no viene precisamente de ahora, subyacen otras razones de peso, que trascienden meros aspectos políticos para ingresar en un terreno estrictamennte económico.

Es que esta región ubicada en una zona de montañas, hacia el norte de Irak, es especialmente rica en reservas de petróleo, que quiere controlar en exclusividad.

De hecho, la caída de los precios del crudo afecta sensiblemente la economía local.

Según Karim Pakzad, experto del Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas de París, el presidente del Kurdistán iraquí, Masud Barzani, pretende que los kurdos tengan el derecho de explotar y exportar el petróleo originario del norte del país.

El gobierno local denunció desde hace varios meses la existencia de una crisis, lo que le llevó a bajar el salario de los funcionarios públicos.

Ello se debe a que las partidas asignadas para el funcionamiento de la administración fueron bloqueadas por la decisión unilateral del gobierno kurdo de exportar petróleo en forma directa sin depender de Bagdad.

No obstante, no es ese el único muro que separa al gobierno central de la administración kurda iraquí: existen, además, poderosas razones, como por ejemplo disponer de un mayor peso político para negociar con Bagdad.

Pero también, el Kurdistán exigen a Bagadad la devolución de territorios, como la provincia petrolera de Kirkuk.

Diferencias políticas

El trasfondo político también está marcado por la participación kurda en la lucha conra el Estado Islámico en Irak.

Los milicianos kurdos, los peshmergas, aliados de la coalición liderada por EEUU, tuvieron un rol protagónico, por ejemplo, en la batalla del opasado 10 de julio que permitió reconquistar Mosul, la segunda ciudad más importante de Irak.

En tanto, Barzani, actual presidente kurdo –que debió abandonar el poder en 2015– fue electo en 2005 por el Partido Democrático del Kurdistán (PDK), que mantuvo duros enfrentamientos con la Unión Patriótica dek Kurdistán (UPK), en particular entre 1994 y 1998.

Pero luego, en 2003, los kurdos participaron en el derrocamiento de Sadam Husein y a comienzos de 2006 lograron una administración unificada, pese a las diferencias.

4,5 millones

De habitantes tiene el Kurdistán iraquí, lo que constituye entre 15% a 20% del total de la población de Irak; en su mayoría son de origen kurdo.

1991 fue el año

desde el cual, con la guerra del golfo, la región iraquí gozaba de una autonomía de hecho; pero se convirtió en región autónoma recién por la Constitución de 2005.

Secretario general de la ONU pide postergación

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, pidió a los dirigentes kurdos iraquíes que posterguen la celebración de un referéndum sobre su independencia de Irak, con el argumento de que podría perjudicar la lucha contra el grupo Estado Islámico.

"Una decisión unilateral de celebrar un referéndum en este momento disminuiría los objetivos de vencer al EI, reconstruir los territorios recuperados y facilitar el retorno en seguridad, voluntario y digno de tres millones de personas desplazadas", dijo Guterres, según un comunicado de su vocero, Stéphane Dujarric.

"El secretario general pide a los dirigentes en Irak que aborden este tema con paciencia", agregó, en referencia a la consulta prevista para el 25 de setiembre.

Guterres "respeta la soberanía, integridad territorial y unidad de Irak y considera que toda cuestión entre el gobierno federal y el gobierno regional de Kurdistán debe ser tratada a través de un diálogo estructurado y un compromiso constructivo", precisó el portavoz.

El presidente kurdo, Massoud Barzani, repite que no renunciará a la consulta, excepto que se le presenten "alternativas" más interesantes. La ONU propuso llegar en tres años a un acuerdo sobre el estatuto de la región autónoma.

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