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Fue un partidazo. De principio a fin. Cambiante, emotivo. Nacional y Defensor Sporting se regalaron puntos importantes tras empatar 2 a 2 este domingo en el Centenario en un duelo donde ambos aspiran a ser campeones uruguayos.

En el primer tiempo, se esbozó la ideología que Marcelo Gallardo intenta imprimir en sus equipos: manejo de la pelota e imposición en el terreno enemigo. Pero la incapacidad en profundizar, y lo muy bien parado que estuvo Defensor, impidió que los tricolores generaran situaciones de riesgo sobre el arco violeta. Fue así que solo dos oportunidades generaron los del Parque Central en esa etapa inicial. Una fue un tiro libre que ejecutó Álvaro Recoba que se fue apenas desviado.La otra la tuvo Alexander Medina cuando, de media vuelta, le dio de volea, pero no pudo festejar porque la pelota se perdió al costado del arco.

Además de que le costase producir juego, Nacional también tuvo dificultades en defender. Andrés Scotti agarró a Matías Britos adentro del área y el árbitro Javier Bentancor no dudó en cobrar penal. Brahian Alemán pateó al medio y Burián se movió a la izquierda. 1 a 0 para el violeta que jugaba con mayor precisión que los tricolores. Y la defensa siguió dando ventajas: Andrés Fleurquin cabeceó una pelota en el área chica tras un centro desde la derecha, ante una alarmante pasividad de la retaguardia tricolor, pero increíblemente la pelota no entró al arco. Brahian Alemán tuvo otra situación desde la izquierda, pero Burián, de lo mejor de los albos en la etapa inicial, despejó la pelota al córner.

En el complemento, el bolso salió con todo. Apostó por Gonzalo Bueno, que fue más molesto que Medina para los defensores violetas, y por el olvidado Boghossian, que esta vez estuvo donde hay que estar para decretar el empate. A los 18' del segundo tiempo la tomó el juvenil tricolor por la izquierda, habilitó el ingreso del espigado delantero y el equipo tricolor empató el juego. Parecía un vendaval del bolso, que, con el apoyo de su hinchada, generó peligro, con la zurda endiablada de Recoba como el arma más importante en las pelotas quietas.

Pero Defensor se repuso. Las diagonales que de izquierda a derecha, y viceversa, de Matías Britos, afectaron el funcionamiento defensivo de los de Gallardo. Y Defensor se mandó a buscar el resultado. El técnico apostó por el delantero Diego Rolán y le sirvió. El jugador violeta encontró una pelota en el área mayor y la mandó a guardar a cinco minutos del final.

Y cuando fue Defensor y lo consiguió, Nacional hizo lo mismo y lo encontró. Ese tanto parecía un golpe al mentón, difícil de reponerse. Recoba, como toda la tarde - noche, mandó un centro desde la izquierda en el primer minuto de descuento. Apareció Rolín, el heredero de Coates, que golpeó con su rostro la pelota y la mandó al fondo de la red.

Fue vibrante. Casi como una final. Incluso porque ambos demostraron dificultades físicas, quizá por la doble competencia, o quizá porque dieron todo por los tres puntos. Puede haber faltado buen fútbol, pero hubo mucha intensidad que repartieron hasta el último suspiro.

Ambos regalaron puntos: uno para despegarse en la Tabla Anual y el otro para ponerse más cerca.