Los sitios de crowdfunding, como Kickstarter e Indiegogo, representan un fenómeno empresarial clásico: una vez que publicás tu idea, los clientes la usan de formas que no imaginaste y te embarcás en un negocio diferente al que esperabas.
Repensar el crowdfunding
La compra millonaria por parte de Facebook de la empresa Oculus, que obtuvo su primer apoyo económico en Kickstarter, lleva a pensar distinto sobre estos sitios de financiación colectiva