Con el fútbol que le puso Nacho González, con la rebeldía que se multiplicó tras la derrota en el clásico, con el empuje de la tribuna, con la ilusión que alimentaron River Plate y Danubio –porque rápidamente quedaron en desventaja en sus respectivos partidos, que se jugaron en forma simultáneamente– y con parte de aquel libreto que hasta la octava fecha le permitió ser el gran animador del Apertura, Nacional venció 1-0 a Cerro y volvió al liderazgo en el torneo, compartido con los darseneros, a falta de dos fechas su culminación.
Rescató la ilusión
Con rebeldía y fútbol, Nacional volvió a mostrar sus garras, venció a Cerro –que le hizo un gran partido– y se prendió en lo más alto de la tabla