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El tradicional restaurante de Punta del Este Mariskonea reabre sus puertas en el corazón comercial del balneario, de la mano de una de las nietas del fundador, para ofrecer nuevamente especialidades del mar, según un comunicado de prensa.

El negocio, fundado en 1944 por Ascencion Iturria, proveniente de la región europea Euskal Herria, alcanzó fama internacional por ser la única marisquería en toda América en contar con su propio vivero, en el cual se purgaban y se mantenían frescos los moluscos provenientes de las costas de Maldonado y Rocha hasta los minutos previos de la elaboración del plato. El restaurante fue bautizado en honor al caserío donde nació Iturria en Navarra.

La entonces “Taberna y Vivero Mariskonea”, situada en una zona rocosa de la Calle 21 y Resalsero, resurge en Calle 21 y Gorlero. La marisquería, que retoma su actividad tras permanecer cerrada por ocho años, es atendida por sus actuales dueños, Gabriela Iturria Boldarenko, nieta del fundador, y Gonzalo Ramos, su esposo, quienes son los encargados del emprendimiento junto a Jorge Caputto y Carolina Balletto.

“Hay toda una leyenda generada a través de los años sobre Mariskonea, con su vivero y el estrecho vínculo del restaurante con el mar. Ahora, nos posicionarnos en un lugar que, además de ser cercano al mar, es un punto vital de la península”, explicó Ramos.

Uno de los objetivos del matrimonio Ramos-Iturria fue retomar los principales elementos originales del restaurante y mantener intactos sus platos insignia.
Iturria Boldarenko, chef ejecutiva del emprendimiento, propone especialidades de la casa como “Corvina a la vasca”, “Brótola a la Manuela” y “Brótola Mariskonea”.

Asimismo, la carta de bebidas retoma el vínculo histórico de Mariskonea con la bodega más antigua del país, Cerros de San Juan, que elaboró, en exclusividad para la casa, un blend de Chardonnay/ Sauvignon Blanc con un pasaje por barrica que lo consolida como vino de reserva.

La oferta de vinos apuesta además a los locales Alto de la Ballena y Garzón, y de otros puntos del país. “Procuramos potenciar el vino nacional para que los turistas tengan la oportunidad de conocer los vinos de alta gama que existen en Uruguay”, indicó Ramos.

La tradición también vuelve de la mano de la decoración. Iturria y Ramos decidieron trasladar todo el clásico mobiliario del restaurante a su nueva localización. Las pinturas, los reconocimientos y premios que solían adornar el antiguo local ahora plasman su historia sobre las paredes del renovado restaurante. “La idea era mantener el estilo de taberna que tenía el local y por eso decidimos recuperar su antigua decoración”, explicó el dueño.

Mariskonea, cuya cocina abre de 12.00 a 16.00 horas y de 20.00 a 24 horas, tiene una capacidad para 80 comensales. La familia Ramos-Iturria mantuvo el número de cubiertos del antiguo local en aras de procurar un servicio personalizado como el que caracterizaba al negocio de Ascencion Iturria.

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