D iego Rolan fue al comedor del Complejo Celeste y empezó a mirar la mesa que le tocaba. A su alrededor estaban desparramadas todas las nuevas glorias de la celeste. Desde los vivientes que ganaron la Copa América de 2011 como Diego Godín y Edi Cavani, a los campeones del mundo que están eternizados para siempre en enormes gigantografías como Obdulio Varela y José Nasazzi.
Cuando llegó a su mesa estaban sentados dos "desconocidos": Egidio Arévalo Ríos y Abel Hernández. Pero todo se le hizo sencillo.
Rolan, al ritmo de su Ferrari
Diego convive en Burdeos con la frialdad de los vecinos y la velocidad que levanta su auto