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A principios de este año, la agencia de noticias rusa TASS informó que Rusia había desarrollado torpedos con armas nucleares, de muy largo alcance y propulsados por energía nuclear, conocidos como Poseidón. Los expertos en estudios estratégicos advirtieron que el Poseidón tendría el potencial de devastar una ciudad costera, causar aluviones radiactivos y provocar millones de muertes.

Pero, ¿existe el Poseidón como amenaza real? En la mitología griega antigua, Poseidón era venerado como el dios de los océanos, protector de los marineros y de aquellos que trabajaban o viajaban en el mar. En el contexto actual, Poseidón cobra otro significado, como un arma destructiva capaz de provocar eventos catastróficos, según indica la especialista del centro de estudios sobre el poder aéreo, de Nueva Delhi, Silky Kaur en un artículo para Bulletin of the Atomic Scientists.

El Poseidón, designado en los Estados Unidos como Kanyon, Ocean Multipurpose System y Status-6, fue revelado por primera vez por la Armada rusa en 2015 y, según se informa, fue probado en noviembre de 2016. El torpedo –un dron subacuático de propulsión nuclear equipado con armas nucleares– está diseñado para ser lanzado desde submarinos. Se espera que el primer Poseidón se despliegue recién en 2027.

Propulsado por un reactor nuclear compacto, se cree que el Poseidón podría viajar a velocidades sin precedentes de 100 nudos (185 kilómetros por hora), tener un alcance de aproximadamente 10.000 kilómetros y operar a profundidades de hasta 1.000 metros. Diseñado para evadir la detección de dispositivos de seguimiento acústico y otros sistemas de detección, el Poseidón tiene un diámetro de aproximadamente 1,6 a 2 metros.

La carga explosiva del torpedo consiste en una ojiva nuclear con un rendimiento probable de al menos varios megatones (con los primeros informes que sugieren que podría ser hasta de 100 megatones). A modo de comparación, la bomba Tsar, de Rusia, el arma nuclear más poderosa jamás probada, tuvo un rendimiento de explosión estimado de alrededor de 50 megatones.

Si bien algunos informes especulan que el Poseidón de Rusia puede existir sólo como un esquema de propaganda, los expertos generalmente están de acuerdo en que el sistema es “muy real” y que recibió importantes recursos de las fuerzas armadas rusas, aunque aún se desconocen muchos detalles.

Los informes de inteligencia sugirieron que el Poseidón ya fue sometido a muchas pruebas, como lo demuestra el hecho de que algunos submarinos se modificaron y otros, como el Belgorod, se están construyendo especialmente para adaptarse al Poseidón que es más grande y pesado que un torpedo convencional.

Se cree, por ejemplo, que el submarino Sarov se modificó para probar los prototipos de Poseidón. Según TASS, la Armada rusa tiene la intención de comprar al menos 30 torpedos Poseidón y desplegarlos en cuatro submarinos.

Kaur reseña que la idea de los torpedos equipados con una ojiva nuclear se concibió por primera vez en la década de 1950, cuando la Unión Soviética inició dos programas separados para desarrollar torpedos nucleares lanzados desde submarinos: el T-5 y el T-15. Estos programas fueron parte de una estrategia más amplia para expandir las capacidades nucleares de la Unión Soviética y obtener una ventaja en una crisis nuclear.

En octubre de 1962, durante la crisis de los misiles en Cuba, un submarino soviético armado con un torpedo T-5 con punta nuclear estuvo a punto de lanzarlo contra las fuerzas estadounidenses porque su comandante, Valentin Savitsky, creía que ya había comenzado una guerra entre los Estados Unidos y la Unión Soviética. Sólo porque el subcomandante del submarino, Vasili Arkhipov, convenció a otros altos oficiales de que lanzar el torpedo sería un error fatal, se evitó una posible catástrofe nuclear.

El torpedo Poseidón, sin embargo, no tendrá humanos a bordo para tomar decisiones críticas después de su lanzamiento. Se controlará a través de una combinación de comunicaciones remotas y sistemas automatizados a bordo. Estas formas de orientación pueden generar problemas que incluyen piratería por parte de terceros, pérdida de control debido a fallas técnicas y accidentes causados por el medio ambiente que pueden provocar una señalización incorrecta y, por lo tanto, una dirección incorrecta, advierte Kaur.

El Poseidón puede verse como una evolución en la estrategia de disuasión nuclear de Rusia que posee actualmente el Dead Hand (Mano muerta), un sistema automatizado de comando de armas nucleares también conocido como Perimeter (Perímetro), equivalente al AN/DRC Emergency Rocket System norteamericano.

Establecido durante la Guerra Fría, el Perímeter se creó para garantizar que, en una crisis, la Unión Soviética pudiera responder a un primer ataque nuclear, incluso si las fuerzas armadas de Rusia fueran destruidas y todos sus líderes fueran eliminados. Pero con los avances tecnológicos de los sistemas de defensa contra misiles balísticos de los Estados Unidos, el sistema perimetral ruso, que se refiere únicamente a los misiles balísticos intercontinentales, perdió su preeminencia.

Los especialistas en temas de estrategia y armamento estratégico especulan que el Poseidón puede haber sido desarrollado como una reacción a los avances en las capacidades de defensa contra misiles balísticos de los Estados Unidos. En marzo de 2018, el presidente ruso Putin declaró que Poseidón y otras armas avanzadas se desarrollaron debido a la desaparición del Tratado de Misiles Antibalísticos entre los Estados Unidos y la Unión Soviética de 1972, “la piedra angular del sistema de seguridad internacional”.

Torpedo nuclear ruso

Después de que los Estados Unidos se retirara del tratado en 2002 para construir su nuevo sistema nacional de defensa antimisiles, Rusia comenzó a trabajar en la mejora de sus equipos y armas militares para mantener una fuerte capacidad de disuasión nuclear contra los sistemas estadounidenses.

Además de ser promocionado como un arma que puede eludir las defensas antimisiles de los Estados Unidos y alcanzar grupos de portaaviones y objetivos costeros, Poseidón también refleja en forma más amplia la doctrina y estrategia nuclear de Rusia.

Después de terminada la Guerra Fría, los Estados Unidos cambió su enfoque para quitarle énfasis al papel de las armas nucleares en su estrategia de seguridad. Pero Rusia siguió dependiendo en gran medida de las armas nucleares e incluso adoptó una doctrina nuclear de “escalar para desescalar”, que consiste en utilizar la coerción nuclear y tácticas de mensajes para lograr objetivos estratégicos. Se considera que el desarrollo y despliegue de nuevas armas nucleares como Poseidón contribuyen a esa estrategia.

Los avances en inteligencia artificial (IA) y el uso de plataformas autónomas como vehículos aéreos no tripulados, vehículos submarinos no tripulados y vectores de velocidades hipersónicas, generaron preocupaciones sobre posibles impactos negativos en la estabilidad estratégica global.

Los países con armas nucleares menos desarrolladas seguirían siendo incapaces de mantenerse al día con el progreso de las tecnologías de IA, que también plantean nuevos riesgos al reducir el control humano directo sobre el uso de las armas. En este contexto, el despliegue por parte de Rusia de su torpedo Poseidón autónomo con capacidad nuclear también podría verse como una amenaza para la estabilidad estratégica.

Sin embargo, muchos expertos y funcionarios de los Estados Unidos, incluido el exsecretario de Defensa, James Mattis, creen que la adición del torpedo Poseidón al arsenal nuclear de Rusia no alteraría el equilibrio nuclear estratégico existente con los Estados Unidos porque Rusia ya posee la capacidad de lanzar armas nucleares contra ciudades estadounidenses. La introducción del Poseidón no aumentaría significativamente la amenaza existente e, incluso si se utilizara, su impacto se limitaría a las zonas costeras.

En cambio, muchos ven al Poseidón principalmente como un arma psicológica destinada a la “señalización nuclear” en lugar de su uso real. Algunos incluso especulan que el Poseidón permanecerá en la etapa de prototipo y cumplirá principalmente objetivos políticos, como conversaciones renovadas con los Estados Unidos sobre sistemas de defensa contra misiles balísticos. La intención principal del arma puede estar en la incertidumbre, la especulación y el miedo que puede provocar.

Según Kaur, las armas automatizadas como el Poseidón, especialmente si están controladas por IA, sin duda agregan complejidad a la toma de decisiones en una crisis. Transforma efectivamente a la IA en un participante activo en tiempos de adversidad estratégica.

Esto provocó un acalorado debate sobre si estos sistemas deben estar completamente automatizados o no, ya que la automatización conlleva riesgos significativos de juzgar mal las intenciones de un oponente. Para comprender mejor los desafíos que plantean los vehículos nucleares automatizados no tripulados como Poseidón, es imprescindible realizar más investigaciones, lo que requiere recopilar más información sobre el arma en sí.

Igual de importante es que los países dialoguen sobre el control de armas y reducción de riesgos de escaladas, proporcionando en la medida de lo posible información sobre las fuerzas nucleares de cada uno para aliviar las incertidumbres sobre el papel y el alcance de nuevos sistemas de armas como el Poseidón.

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