Salta, salta tricolor
Con tres goles del Canguro Porta y una gran actuación de Recoba, el albo se sobrepuso del temblor que le causó el gol de Acuña a los seis minutos
Después del susto inicial Nacional logró una contundente goleada frente a Cerrito con otro triplete de Richard Porta (el segundo consecutivo) y una actuación para el aplauso de Álvaro Recoba. En esos dos jugadores se apoyó el tricolor para emerger del terremoto de los primeros 15 minutos del domingo y de su olvidable actuación en la Copa Santander Libertadores. También en Israel Damonte, el rescatista del mediocampo, con tesón y precisión.
Nacional venció 6-1 a Cerrito por la octava fecha del Clausura y quiere repetir la actuación del Apertura, cuando arremetió a los punteros de atrás y se quedó con el título después de haber perdido varios puntos. Tiene aspectos para mejorar y con triunfos así es más fácil lograrlo.
La sorpresa invadió el Parque Central cuando a los seis minutos de juego la pelota, impulsada por Romario Acuña, ingresó como pidiendo perdón al arco de la tribuna Abdón Porte. Una jugada que coronó una serie de desaciertos de Nacional. Primero el desajustado centro atrás de Vicente Sánchez en el área de Cerrito que generó el contragolpe, después el mal cierre defensivo, la apresurada salida de Burián afuera del área y la inoperancia de Rolín para sacar la pelota que entraba lentamente; parecía que sus piernas se pedían permiso entre sí para desviar el tiro y nunca logró hacerlo.
Los posteriores fueron minutos de desazón para los jugadores en la cancha y para los hinchas en las tribunas del Parque Central. Aquellos no encontraban la pelota ni el sentido del juego y éstos comenzaron a pedir la cabeza de Abero, porque siempre tiene que haber uno que pague los platos rotos.
Cerrito estuvo a punto de marcar un segundo gol en tres oportunidades: nueva pifia de Rolín que Acuña no pudo terminar, un remate alto de Guerrero y una tapada de Burián frente a Romario. Éste, el delantero que más intimidaba a los albos, salió lesionado a los 34 minutos.
A esa altura del partido Nacional ya había empezado a acomodar el cuerpo. Sin un gran juego colectivo, pero con las pinceladas de Recoba y el empuje en el mediocampo de Damonte. Fue precisamente entre ambos que nació el empate antes de la media hora: el argentino avanzó sin marcas con la pelota y la mandó justita para que el Chino la bajara con clase y rematara con exactitud junto al caño.
Después apareció la sagacidad de Richard Porta para moverse en el área como un canguro en tierras australianas.
Hasta el momento de su primer gol (un certero cabezazo tras un tiro libre de Recoba) el goleador había pasado inadvertido. Luego, el espectáculo fue todo suyo, el protagonista principal de una tarde que pintó para fiesta. Antes de que terminara el primer tiempo se adelantó a los defensores en el área y tocó adentro un pase de Bueno. Y a poco de iniciado el complemento, terminó con un tiro de pescador una jugada que armaron Viudez, Recoba y Bueno.
Cerrito había desaparecido. También el susto de los hinchas, que entonces festejaban en las tribunas y se habían olvidado que un rato antes estaban pidiendo la cabeza de algunos de sus futbolistas. No necesitó Nacional de las fintas de Viudez, ayer desaparecido en acción.
Pero cómo se habrá facilitado el juego para los locales que hubo tiempo para que Rolín se redimiera con un gol de los errores del primer tiempo y para que el juvenil Renato César (volvió después de un buen tiempo) marcara un tanto sin siquiera proponérselo: el centro de Bueno llegó pasado, César cabeceó por inercia al medio y el balón se metió por encima del golero Nanni.
El final floreado sirve para que el equipo recupere la confianza perdida después del fracaso en la Copa, pero no para tapar las fallas (especialmente en el fondo) que existieron en la primera parte del encuentro.