por Mario Rosa
@mrosasosa
por Mario Rosa
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El triunfo no llega y, ya lo hemos dicho, difícilmente llegue en la medida que el equipo Belardi no ha sido capaz de entregarle ni a nuestro compatriota Santiago Urrutia ni a sus otros dos pilotos, un auto rápido, contundente. Especialmente a la hora de clasificar.
También señalamos hace 15 días tras las dos carreras en el autódromo de Road América, que todo lo que quedaba por ver este año era solo y únicamente el talento, la jerarquía conductiva del joven piloto coloniense.
Pues bien, el domingo en el óvalo de Iowa todo eso que advertimos quedó patente.
Carente de un auto veloz para clasificar, los tres monoplazas de Belardi encabezados por Santiago Urrutia fueron destinados a los últimos lugares de la grilla de partida: Santiago Urrutia 11º. , Aaron Telitz 12º. y Shleby Blackstock 13º. entre 14 pilotos en pista.
Un panorama desalentador. Es más, fue la peor clasificación del equipo en su conjunto tras 10 clasificaciones cumplidas.
De manera que solo quedaba en pie la garra, el talento, la convicción de Santiago Urrutia, para nivelar –una vez más- en carrera ese déficit de velocidad.
Todos esos argumentos que hemos repetido una y mil veces desde que este chico desembarcó en el automovilismo europeo hace ya unos cuántos años, quedaron una vez más de manifiesto.
Desde la penúltima fila comenzó a girar en los 1.450 metros del óvalo de la ciudad de Newton y fue armando la carrera vuelta a vuelta.
Trepó y trepó con maniobras de riesgo; algunas veces rozando el muro, pero nunca dejó de poner todo en sus muñecas y el pie derecho a fondo.
Cuando llegó al cuarto lugar, se desató la gran batalla final. Giró rueda a rueda con Kellet, Herta y el líder del campeonato Kaiser. Lo apretaron, no aflojó. Perdió en algunos momentos y volvió a la pelea. Salió como una tromba desde atrás de los escapes de sus rivales -metía su auto debajo del ala trasera del auto que le precedía- para ganar la velocidad que el Dallara/Mazda Nro. 5 no tenía (y tal parece, no tendrá) y así los fue sorprendiendo para quebrarles la resistencia.
Llegó por único mérito propio al segundo lugar y cuando lo logró, no bajó los brazos. Siguió metiendo todo lo que tenía en sus manos y fue por el líder. En cinco vueltas logró reducir la ventaja de Matheus Leist (Carlin) de 5.5 segundos a 2.9 segundos.
Pero se terminó la carrera. La bandera a cuadros cayó a los 100 giros como estaba previsto y finalmente el piloto uruguayo cerró la competencia en el segundo lugar.
Enorme carrera llena de talento y mucho coraje y un podio que fue largamente festejado por el oriundo de Miguelete (Colonia) que hace historia al convertirse en el primero en lograrlo en un óvalo, pista bien tradicional del automovilismo estadounidense.
Campeonato: La remontada valió la pena
El tremendo esfuerzo de Santiago Urrutia y los riesgos asumidos durante la mayor parte de las 100 vueltas de la competencia en Iowa, dieron sus frutos. El uruguayo llegó a la décima carrera del año en el octavo lugar del campeonato. El segundo lugar lo puso ahora en la quinta posición pero reduciendo a 49 puntos la diferencia con el líder Kyle Kaiser (Andretti). Quedan seis carreras por delante y la diferencia es descontable si el rendimiento del auto en clasificación mejora.
Clasificación: Feliz pero no alcanza"
Después de cuatro meses de duras carreras y aun con algunos resultados buenos, la sonrisa no aparecía en el rostro de Santiago Urrutia. Hasta este domingo 9 de julio tras brutal remontada: "Estoy feliz por la carrera, por la remontada, por mi primer podio en un óvalo", dijo el uruguayo. "Estoy feliz por todo ello pero no alcanza. Seguimos con el mismo problema: no tenemos velocidad en clasificación. Le agradezco al equipo porque sé que hacen todo lo que está a su alcance. En carrera pude pelearla pero mis compañeros no pudieron hacerlo", concluyó.