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Pese a las dificultades ocasionadas por la nube de cenizas volcánicas que afecta el espacio aéreo de la región, el plantel de Santos de Brasil arribó a Montevideo pasado el mediodía de este martes.
Fue prácticamente una novela. Que los vuelos estaban cancelados, que desde Brasil habían partido, que viajaban por una compañía, por la otra, que estaba la posibilidad de aterrizar en Punta del Este o en Porto Alegre. Todo eso se manejó entre las 9 y las 12.30 horas de este martes. Pero al final, apenas hubo un simple retraso, como sucede en tantas ocasiones con vuelos normales.

El vuelo 631 de Pluna partió de Guarulhos casi una hora más tarde de lo previsto y luego de ello la duda estaba en las condiciones que se encontraría en Carrasco para poder aterrizar.

El presidente del conjunto brasileño, Luisao Ribeiro, confirmó a El Observador que el plantel se encontraba en el avión y que, efectivamente viajaba a Montevideo en el vuelo de Pluna número 631. El plantel brasileño partió pasadas la hora 9.30.

Las cenizas del volcán chileno Puyehue siguieron complicando la operativa aérea de la región, pero el tiempo fue transcurriendo y las condiciones en Carrasco permitieron el arribo del Pluna 631.
En la mañana de este martes, Pluna era la única aerolínea operativa en Carrasco. Realizó todas las partidas y casi todos sus arribos, aunque debió cancelar la llegada del vuelo proveniente de Córdoba.

El hecho de haber viajado por la aerolínea uruguaya hizo posible la llegada del elenco brasileño, ya que la decisión de confirmar o cancelar el vuelo ante las condiciones de baja visibilidad, corren por cuenta de la compañía y del comandante de la nave.

El daño de las cenizas
El riesgo que corren las líneas aéreas volando entre las cenizas volcánicas es la corrosión que sufren los mecanismos de los motores. Así lo explicó el profesor titular de geomorfología en la Facultad de Ciencias, Daniel Panario.

Según explicó al diario El Observador, los residuos volcánicos causan daños estructurales en los aviones, quitan visibilidad en las ventanillas del puesto de pilotaje y corroen los motores.

El sitio especializado aeroespacio.com.ar explica que la corrosión de los motores se produce cuando el dióxido de azufre, uno de los componentes de los residuos volcánicos, llega a la atmósfera, se oxida e hidrata formando pequeñas gotas de ácido sulfúrico.

También se indica que las cenizas volcánicas están mayormente compuestas por cascos vítreos (vidrio volcánico) y roca pulverizada que, al estar acompañadas por soluciones gaseosas de dióxido de azufre (ácido sulfúrico) y de cloro (ácido clorhídrico), no solo provocan el efecto corrosivo sobre la maquinaria, sino que "taponean el sistema de pilotaje", y entorpecen el funcionamiento del sistema de enfriamiento del motor.
Por estos motivos, en los últimos días muchas compañías aéreas cancelaron sus vuelos pese a que los aeropuertos estaban abiertos.

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