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Más allá de que las tres veces que se enfrentaron España y Argentina por Copa Davis, siempre fue triunfo europeo, la última, la de 2008 dejó con la sangre en el ojo a los argentinos. Ahora, en 2011, buscan vengarse del papelón que debieron soportar en su propia casa y a los ojos del mundo.

En aquel año Argentina hizo todo para ganar, extremó cuidados y apeló a todas las mañas que el reglamento le permitió. Así entonces tuvieron todo servido. La elección de la sede fue lo que hizo más ruido, pero no por salirse del tradicional Buenos Aires Lawn Tenis Club, sino por escoger una superficie dura y en cancha cerrada. El temor a la aplastante supremacía que en ese momento tenía Rafael Nadal llevó a que la dirigencia, técnicos y jugadores se expusieran a las críticas por la actitud, confiados en cambiarlas por aplausos e idolatría con la obtención de la ensaladera de plata.

Pero toda esa movida tuvo un primer revés, casi como una burla: Rafael Nadal, finalmente no formó parte del equipo español. Igual no dejaba de ser una buena noticia, ya que el mejor exponente del rival no iba a ser de la partida. Entonces sí parecía quedar todo en bandeja. Los albicelestes ya se sintieron ganadores. Pese a los cuidadosos discursos previos, la sensación era la de que Argentina ya tenía en su poder su primera Copa Davis.

Del otro lado, en silencio pese a tener en sus filas al número 4 del mundo David Ferrer, España llegó a Mar del Plata para clavar un puñal que, sin importar el resultado de la final 2011, quedará clavado para siempre en el corazón de los argentinos amantes del tenis. En aquel épico encuentro de Davis, España se quedó con el triunfo gracias a dos gladiadores que no estaban en los planes de nadie: Fernando Verdasco y Feliciano López. Ambos ganaron el dobles para poner el encuentro 2-1 a favor, ya que en los singles del viernes David Nalbandian se había agigantado frente a Ferrer, pero Juan Martín Del Potro sucumbió ante López.

El domingo ya no fue tan feliz para los argentinos. Debían conseguir los dos puntos y, para colmo, Nalbandian no fue de la partida. En el momento se habló de lesión y también de problemas internos que caldearon más la situación. Ferrer tampoco estuvo en la cancha y ambos equipos pusieron en juego a sus suplentes. José Acasuso salió a defender la plata de los locales y Fernando Verdasco a hacer lo que podía ante un público hostil, típico de Copa Davis, que llevó la situación al límite cada vez que el partido lo requería según sus intereses.

Acasuso fue un tigre, pero Verdasco no se amilanó. El español ganó el primer set, perdió los siguientes dos, pero sacó su mejor repertorio para obligar a un quinto set y definir categóricamente. El triunfo español fue muy celebrado, pero ante el silencio sepulcral del estadio Islas Malvinas de Mar del Plata. Aquella jornada quedó grabada en la retina de cada argentino y desde entonces están clamando venganza. Tres años más tarde la Davis le da la posibilidad y en casa de los españoles. Esta vez sí estará Nadal (al menos es lo que se espera) y será en polvo de ladrillo. Ahora es España que tiene todo para ganar, pero habrá que ver cómo llegan cada uno de los integrantes de los equipos al fin de semana del 2 al 4 de diciembre.