El primer cajero automático fue utilizado en Londres el 27 de junio de 1967. En lugar de la tarjeta plástica de hoy con una banda magnética y un microchip incrustado, la primera máquina aceptó un trozo de papel con una sustancia ligeramente radiactiva –carbono-14– impresa con un patrón particular. La máquina buscaba la coincidencia entre el patrón y el código numérico introducido por el usuario.
Seguridad en cajeros
A 50 años de su creación, esta máquina de la banca automatizada es el blanco de cibercriminales