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No es extraño que un temporal arranque árboles de cuajo, tire abajo tendidos eléctricos, o produzca cortocircuitos en los semáforos. Montevideo tiene varios debes en el mantenimiento de su infraestructura.

Ingenieros expertos en tránsito explicaron a El Observador que la falta de mantenimiento en los semáforos y el atraso en inversión contribuyen a las fallas eléctricas en días de tormenta.

El ingeniero vial Lucas Facello dijo a El Observador que las conexiones mal hechas hacen que las descargas eléctricas deriven en cortocircuitos. Pero aclaró que “no hay mala praxis” −la intervención más frecuente es el cambio de bombita y no las fallas eléctricas− de la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM) sino una situación agravada por la falta de inversión que muestra su peor cara ante una situación climática extrema.

Un técnico que trabaja en la IMM y pidió no ser nombrado afirmó que la falta de presupuesto de la división de Señales Luminosas de la IMM obliga a hacer reparaciones con “cinta aisladora” y otros recursos “precarios” en los cables conectados a la caja de luces y al controlador.

Según apuntó, no se realizan soldaduras, las cajas no están bien selladas, no hay un recambio periódico de burletes o de gomas. El resultado es que aguantan la humedad pero no las tormentas. “El presupuesto es tan exiguo que da (solo) para pintar” los semáforos, afirmó. Y agregó: “La IMM nunca tuvo una política de actualización de semáforos (lo que) complejiza el mantenimiento (…)”.

La mayoría de los 578 cruces semafóricos de la ciudad son de funcionamiento electromecánico, que de por sí registran más fallas que los modernos. Hay semáforos de la década de 1970 que, en vez de ser sustituidos, son reubicados en intersecciones que no necesitan una interconexión o no son puntos complejos de la ciudad.

Ayer, dos cuadrillas de la IMM trabajaron en la reparación de 15 cruces afectados por las lluvias del lunes, que hicieron colapsar el tránsito en algunas esquinas, por ejemplo, en Tres Cruces (ver fotografías).

Algunos de esos semáforos deberán esperar hasta que se seque su caja para ser reparados.

Cada año la IMM instala, en promedio, 10 semáforos nuevos, con un costo que oscila entre US$ 15.000 y US$ 20.000 por aparato. Una renovación masiva sería millonaria.

Retrasos en poda

Otra consecuencia visible de los temporales es la caída de árboles. La fuerza del viento hace su parte, pero si el árbol es viejo, o está enfermo, solo se necesita un soplo.
El temporal de esta semana derribó 46 árboles y, a la tarde de ayer, otros 38 estaban en riesgo, según informó Daniel Soria, coordinador del Comité de Emergencia de Montevideo. El panorama era completado por 28 ramas caídas y 11 partidas.

Esto no se compara con el temporal del 23 de agosto de 2005 que tiró 4.000 árboles en Montevideo, ni siquiera con el ciclón del 19 de setiembre que arrancó 401 árboles, pero confirma que también falta mantenimiento en la tarea de poda de árboles.

Tres años de atraso tiene la IMM en el mantenimiento del arbolado en algunas zonas de la ciudad. En Carrasco, donde un eucalipto de 100 años y en mal estado mató a una mujer en enero de este año, había demoras de hasta dos años. En 2007 ya había sucedido una desgracia semejante.

La IMM arrastra este problema hace, al menos, dos administraciones. Entre 2002 y 2005, decidió suspender las intervenciones en arbolado para destinar el dinero a políticas sociales.

La actual directora de Acondicionamiento Urbano, Eleonora Bianchi, reconoce el retraso y las dificultades que ello genera en la ciudadanía.

Luego del accidente de Carrasco, la IMM se embarcó en tareas de poda que fueron criticadas por la oposición por hacerlas sin un estudio previo de si se trataban de los 22.000 árboles con raíces secas o cortadas, o con troncos enfermos.

El ingeniero agrónomo Carlos Pellegrino advirtió en 2009 al exintendente Ricardo Ehrlich sobre el posible “colapso” del arbolado urbano. El experto informó que debían sustituirse entre 5.000 y 10.000 árboles por año.

En 2011, la IMM trató 4.218 árboles de la siguiente manera: 1.231 corte de raíces, 2.975 tratamientos aéreos, 475 extracciones, 228 talas, 151 levante de ramas, 83 levante de árboles caídos, 306 levante de árboles y ramas caídos en temporales.

En setiembre, un concejal vecinal del Municipio CH criticó que la zona sur de Pocitos, Punta Carretas y Buceo fuese “discriminada” en el plan de poda. Allí la IMM realizó estas tareas solo en avenida Rivera, entre José Batlle y Ordóñez y bulevar Artigas, en bulevar España, entre bulevar Artigas y la rambla, y en 26 de Marzo entre Ramón Masini y José Martí. En Pocitos, “hay árboles con ramas que tienen 9 o 10 pisos de altura. Son un verdadero peligro”, denunció el concejal Juan Andrés Vernengo. Y remató: “Es como si esperaran a que una caída de un árbol cause una muerte para actuar”.

Los municipios son los que se encargan de la poda en su zona. La IMM lo hace en las grandes avenidas. El presupuesto de cada alcaldía no es suficiente para realizar podas masivas, sino para resolver los atrasos enfrente a las casas de los vecinos.
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