El comienzo del cable noticioso –y perdón por utilizar una terminología vetusta que los periodistas jóvenes no han de reconocer, pero vengo de los días del télex y del fax– de la agencia Associate Press decía lo siguiente: "El Premio Nobel de Literatura no se otorgará este año luego de las acusaciones de abuso sexual y otros asuntos que han afectado la imagen pública de la Academia Sueca que selecciona al ganador". En un principio pensé que se trataba de la primera frase de una novela de alguno de los nominados para este año, pero luego seguí leyendo y me di cuenta que era una información proveniente de la realidad, no de la imaginación humana.
Sexo, suecos y el señor Alfredo
¿Realmente a alguien le importa que en 2018 no haya premio Nobel de Literatura?