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Los líderes del G20 comienzan este jueves su cumbre anual en San Petersburgo, centrada en el terreno económico en el crecimiento y el empleo, pero con la sombra de la crisis siria dominando el ambiente.

La cita arrancará por la tarde con una recepción oficial en la que Vladimir Putin, presidente de Rusia, que ostenta este año el liderazgo rotativo del G20, recibirá en el Palacio de Constantino al resto de los mandatarios.

Tras la ceremonia, los líderes mantendrán una primera reunión para hablar del "crecimiento económico y economía global", y más tarde asistirán a una cena donde debatirán sobre "crecimiento y desarrollo para todos", según el programa oficial difundido.

Los mandatarios aprovecharán el tiempo previo al comienzo de los actos oficiales, para mantener diversos encuentros bilaterales, donde tendrán ocasión de abordar asuntos políticos de actualidad.

Entre ellos, la posibilidad de un inminente ataque a Siria como castigo al régimen de Bachar al Asad por el supuesto empleo de armas químicas contra la población, para el que el que el presidente de EEUU, Barack Obama, tratará de recabar apoyo entre los aliados.

La crisis de Siria, que oficialmente está fuera de la agenda, se ha colado de tal modo en la cumbre que el Kremlin no descartó totalmente que pueda ser objeto de un debate formal.

"De momento no se prevé una reunión especial (sobre Siria) pero todo dependerá de los líderes", señaló Dmitri Peskov, portavoz del presidente ruso, Vladímir Putin.

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