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Sofía Sempolis es la niña uruguaya que le adelantó a Griezmann que Francia iba a ganar el Mundial

El jugador francés que despierta tanto interés en los uruguayos, tuvo su amuleto en la final

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24 de julio de 2018 a las 09:00

La existencia de un francés que toma mate, no festeja un gol que él mismo metió con su selección y que tras agitar un "Uruguay nomá" se pone sobre los hombros la bandera nacional, despierta en el uruguayo promedio, quizás, una admiración compleja de entender.

Con los mundiales de fútbol de Sudáfrica y Brasil, las noticias sobre la selección uruguaya giraban en torno a sus jugadores, sus hazañas y sus declaraciones. Todo tenía que ver con ellos. Pero con Rusia 2018 sucedió algo distinto. Un jugador del país campeón del mundo (contra el que Uruguay quedó descalificado), logró quedarse con un fragmento del protagonismo en los medios de comunicación uruguayos y alimentó en las familias esa emoción inconsciente y algo inocente que se despierta cada vez que el paisito es querido por alguien extranjero.

Porque esas costumbres –algunas, como el mate, un tanto amargas y otras tan sencillas que pueden llegar a ser aburridísimas– son motivo de orgullo para el uruguayo y toda persona externa que se haga eco de ellas será querido. Al margen están los casos de "apropiación indebida" de algunas tradiciones o figuras sagradas como el dulce de leche o Carlos Gardel.

La cuestión es que el jugador de fútbol francés Antoine Griezmann y el cariño (que demuestra y enfatiza) hacia Uruguay sigue generando historias que lo tienen como protagonista. Una de las últimas es la de Sofía Sempolis, la niña uruguaya que entró a la cancha de la mano del francés que, ya se sabe, vendrá a la capital más austral de América en diciembre para bailar (tal vez) al ritmo #Tocoparavos en el casamiento de su amigo Diego Godín.

Con una mochila más grande que ella, una trenza alterada por los efectos de la humedad y el recreo, y una euforia tan bien canalizada como simpática, la niña de 7 años, que iba a dar su cuarta o quinta entrevista en lo que va de la semana, llegó del colegio a la veterinaria de Ana, su madre.
–Vení Sofi que te peino –le dijo su mamá
–No, no. Dejá mamá que me peinó yo – respondió ella y quedó frente al espejo dándole cepilladas a su larga y rubia cabellera por unos buenos minutos.

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La cámara no le asusta y sonríe; le encanta hablar y contar todo lo que vivió y sospecha, sin entender mucho, que su experiencia simboliza lo que muchos hubieran deseado: darle la mano a Griezmann.

"De la mano al Mundial" es el programa que llevó a cabo McDonald's por el cual 1.408 niños de varios países tuvieron la posibilidad de viajar al mundial de fútbol en Rusia para entrar a la cancha de la mano de algún jugador en el momento previo a cada partido. Sofía Sempolis ganó el concurso por haber hecho la mejor arenga en un video donde se la ve a ella como DT dirigiendo a su padre, José, y a su hermano, Santiago. El premio: entrar a la cancha en la final y de la mano del francés más querido por Uruguay.

"Lo primero que me dijeron mis amigos cuando se enteraron que me iba a Rusia fue: '¿Cuántas valijas entran en el avión?', así llevaba en cada una a uno de ellos". Así contó Sofía a El Observador cómo empezó su aventura que, desde la previa, despertaba su ansiedad y –quizás más– de sus amigos y familia.

Ana, la mamá contó que su hijo adolescente –que ama el fútbol– cuando se enteró que Sofía iba al Mundial le dijo: "¡Pero ella no va a vivir el Mundial como lo viviría yo!". Entre risas, Santiago, que estuvo presente durante la entrevista, asintió con la cabeza.

Sofía viajó a Rusia junto a su papá, pero Ana logró absorber los cuentos que ella y José le hicieron para, después, relatar todas las anécdotas como si las hubiera vivido junto a su hija. Un brillo en su mirada dejaba al desnudo el orgullo que sentía por la participación de Sofía en ese momento. Contó, por ejemplo, que durante la final del mundo, el padre estaba en la tribuna y un francés apodado Gio –integrante del equipo de McDonald's que logró acercar a Sofía y al jugador francés para que este entrara con ella– le dijo a alguien por teléfono: "Nos va a ir bien porque tenemos de amuleto a una niña uruguaya que entró con Griezmann".

Según relató la niña, estuvieron cerca de 20 minutos esperando en el túnel que llegaran los jugadores. Cuando ingresaron las dos selecciones, Gio le dijo a Griezmann: "Es uruguaya, si querés entrá con ella". Enseguida el jugador le dio la mano y la saludó. La conversación corta y contundente fue la siguiente:

–¿Voy a meter un gol? –preguntó el delantero francés.
–Sí, vas a meter un gol y Francia va a ganar –respondió Sofía.

¿El resto de los jugadores? Cuenta Sofía que no se hablaban entre ellos; cerraban los ojos y rezaban. Hasta que llegó el momento. Todos entraron y, entre ellos, ingresó Sofía con su sonrisa emocionada. "Me puse nerviosa, pero no tanto como para llorar", aclaró con un dejo de madurez y otro tanto de dulzura.
Sofía Sempolis no conocía a Antoine Griezmann hasta unos días antes de viajar. Una vez en Rusia, le contaron que él quería mucho a Uruguay y a los uruguayos. Por esos giros del destino, fue ella quien entró con él. Y aunque el intendente quiera tenerlo como ciudadano ilustre, el presidente quiera verlo en la casa de gobierno y unos cuantos quieran conocerlo en persona, Sofía fue la uruguaya que –sin ser Diego Godín, Josema Giménez o periodista deportivo– logró interactuar con él.

Quizás este amor repentino y entusiasta de los uruguayos no es, directamente, hacia él, y sí, hacia lo que él quiere de Uruguay. Y quizás el orgullo que sienten los padres de Sofía no sea porque su hija le dio la mano a ese jugador en particular, sino porque saben que con solo 7 años, la niña materializó una anécdota que es de todos los uruguayos.

Y, seguramente, Antoine Griezmann es la excusa para que los uruguayos saquen a relucir su, a veces tímido y negado, cariño hacia Uruguay y sus costumbres, o, tal vez sea solo, el amor hacia el mate.

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