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Sebastián Coates se convirtió en los últimos dos años en una figura insustituible en la defensa de Nacional. Debutó y no salió más del equipo, salvo excepciones: por suspensión, por descanso de los titulares o cuando participó en el Mundial Sub 20 de Egipto. Después estuvo siempre y los números lo avalan: desde el 18 de abril de 2009, día de su debut frente a Bella Vista, hasta el final de la temporada pasada, Nacional disputó 102 partidos y el rubio zaguero actuó en 85 de ellos, el 84,1 %. Nunca entró desde el banco, siempre que jugó lo hizo desde el comienzo de los partidos.

De la alineación que integró el técnico Gerardo Pelusso aquel día del debut de Coates, solo permanece en el club el golero Rodrigo Muñoz. Y Coates, claro, una especie de diamante que el domingo último el hincha extrañó sobremanera en el estreno tricolor en el Apertura frente a River Plate. Sentado en las tribunas del Estadio Centenario, nada pudo hacer esta vez para emparchar una línea defensiva que hizo agua por todos lados.

No jugó por varios motivos: porque se integró tarde a la pretemporada después de ganar la Copa América y convertirse en el Mejor Jugador Joven del continente, y porque su traspaso al fútbol europeo es inminente. “Pensamos que se va a ir, no contamos con él”, dijo varias veces el gerente deportivo Daniel Enríquez. Pero si esta semana su transferencia no se concreta, Gallardo no solamente va a tirar cohetes para festejar, sino que tendrá el 50% –o más– de los problemas defensivos solucionados.

En estos tres años, no solo Nacional ganó dos campeonatos Uruguayos, sino que pasaron varios zagueros por el plantel. Solo Coates fue insustituible. En el primer partido lo acompañó Adrián Romero como pareja central. Hasta entonces, los centrales eran Mauricio Victorino y Romero. Pero tras la aparición del rubio, Pelusso le encontró la vuelta para que jugaran los tres: Romero fue al lateral, Victorino y Coates al medio. Ellos también integraron el fondo cuando Pelusso decidió armar una línea de tres en algunos partidos de la Copa Santander Libertadores 2009 y finales del Uruguayo frente a Defensor.

Ni siquiera salió cuando cometió uno de los errores más importantes desde su debut, en las semifinales de la Copa contra Estudiantes, que valió un gol de los argentinos. El técnico lo respaldó y el jugador siguió adelante, con el talento de los que saben.

Para la temporada siguiente, 2009/2010, tomó el equipo Eduardo Acevedo. Coates permaneció entre los titulares y se alternaron sus compañeros. Alejandro Lembo en ocasiones y Gonzalo Godoy en otras. En el partido de la Libertadores 2010 frente a Banfield, Lembo se lesionó y conformaron la zaga Godoy y Coates: Nacional ganó 2-0, ambos goles fueron de los zagueros. Lembo (en ocasiones Jadson Viera) siguió siendo su ladero durante la campaña de Juan Ramón Carrasco como técnico, que terminó con otro título para el rubio zaguero.

Los 196 centímetros de altura le permiten solidez defensiva aérea y presencia en el área de enfrente. Además de la buena ubicación, del quite y de la velocidad, aporta su cuota goleadora: convirtió ocho en Primera división. Clubes de todo el mundo se interesaron en él. Desde Sao Paulo hasta Dnipro de Ucrania (el único que realizó una oferta seria), pasando por Inter de Milan, Juventus, Lazio, Manchester City y tantos que desearían llevarlo.

Nacional fijó un piso de US$8 millones para su transferencia y espera que llegue otra oferta formal y, como aún no recibieron ninguna, el sábado puede estar ante Defensor Sporting en la segunda fecha del Apertura. Visto el rendimiento del domingo, no sería mal negocio que se quedara.

CIFRAS
84,1 por ciento. Ese es el porcentaje de encuentros que disputó Coates en Nacional desde su debut en abril de 2009.

130.000 dólares. La cifra que pagó un grupo de empresarios por el 30% de su ficha antes de que debutara en Primera división.