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A esta altura lo que debería ser sorpresa no lo es: Perú cumplió con la norma que vienen proponiendo todos los equipos que llegan de punto, y empató 1-1 con Uruguay en el arranque de la Copa América.

Fue un rendimiento, digamos, a media luz. Con buenos momentos que llevaron a ilusionar, cuando Forlán, Suárez y Lodeiro se juntaron y triangularon en el espacio, para complicar al fondo peruano. Pero a esos momentos les siguieron los apagones, los errores de pase. También algún agujero atrás que le permitió a Perú llevar peligro de contragolpe, y en el tramo final del partido, la sensación de que al equipo celeste se le había acabo la nafta, con lo que las piernas ya no respondieron y pese a que dominó territorialmente no tuvo ideas para llegar al segundo.

No fue nada fácil el primer tiempo para los celestes que, pese a que fueron más, tuvieron que remontar el encuentro desde que a los 25 de la primera parte Perú se puso arriba gracias al gol de Guerrero, que aprovechó un largo pelotazo en contragolpe para dejar mal parada a la zaga de Uruguay –Lugano apreció quedar enganchado, aunque la jugada fue muy fina- y corrió media cancha para eludir a Muslera y poner el 1-0.

Hasta allí los celestes habían sido levemente superiores, fundamentalmente en base a posicionarse en campo rival con una buena presión del mediocampo, y a un Forlán y Cavani activos para bajar y tomar contacto con el balón.

Sin embargo, con el correr de los minutos la presión se redujo y los celestes perdieron precisión en los pases, con lo que Perú empezó a tener oportunidades, también en base a una defensa que no respondió bien –sobre todo a través del capitán-. Y tras un par de avisos de media distancia, Guerrero clavó el primero a los 25.

Tras unos minutos de desconcierto, Uruguay reaccionó bien. Con sistema, con desbordes, con profundidad y haciendo correr a la pelota, los celestes empezaron a destejer la madeja que había propuesto Perú, que con resultado a favor de defendía aún más que en el arranque.

Forlán y Suárez probaron de afuera, un cabezazo de la defensa incaica se fue a centímetros, el Mono Pereira tuvo otra: el gol estaba al caer, pero debía ser antes del final de la primera parte. Hasta que fue en la última que llegó la mejor: el pase cruzado, el enganche de Lodeiro y el pase al vacío, que aprovechó Suárez para poner el 1-1.

En el arranque de la segunda parte apareció lo mejor de los celestes. Lodeiro se paró como 10, y se juntó principalmente con Suárez y un poco menos con Forlán –Cavani se fue apagando cada vez más-. Maxi Pereira arrimó peligro por la punta, las líneas se adelantaron y Uruguay tuvo al menso tres chances para poner el segundo.

Sin embargo, la falta de efectividad le impidió a los celestes ponerse arriba. Y tras 15 minutos de dominio, el equipo empezó a retrasar líneas. El objetivo pareció ser que Perú se abriese y aparecieran los espacios, pero también se empezaron a hacer claros los síntomas de cansancio.

Aprovechando el espacio, Uruguay tuvo las últimas chances, y las más clara fue una de Forlán tras pase de Suárez, que el 9 del Aleti tiró por arriba del travesaño.

Ya no hubo oportunidades, porque los cambios –Abel Hernández y Cebolla Rodríguez en lugar de Cavani y Lodeiro- tampoco surtieron demasiado efecto, y el equipo se fue desinflando, y hasta sufriendo algún apuro atrás.

El empate no cambia ninguna historia, y Uruguay sigue en plena. Pero la advertencia estaba hecha, y Perú lo ratificó: la Copa América no es lo mismo que el Mundial, y el camino será duro, muy duro.