Casi todas las fechas se corren en el Autódromo de El Pinar, y algunas en el de Mercedes, Soriano. Participan marcas como Chevrolet, Citroën, Ford, Geely, Hyundai, Lifan, Peugeot y Volkswagen.
Piloto de la marca Peugeot, empresario y padre de Julia, de un año y siete meses, Fernando Rama es unoa de los protagonistas del mundo automotor local. Poseedor de un extenso currículum en el automovilismo desde la temprana adolescencia, con experiencia en Argentina, Brasil, Estados Unidos, Inglaterra y España —corrió, entre otras categorías, en la Fórmula 3 Sudamericana y en la Fórmula Renault inglesa—, Rama cree en el buen profesionalismo dentro de este rubro en el que, por las características, puede ser propenso a rispideces dentro y fuera de la pista.
"Entiendo las discusiones y las molestias del momento, pero soy profesional. Fuera de la pista me gusta llevarme bien con todos y poder compartir un asado", señala. "Disfruto de correr al límite, correr mano a mano. Acepto si pierdo y doy revancha. Ese es el automovilismo que me gusta".
Rama comenta que en un primer momento para su familia resultó "difícil" que él se dedicara a correr en autos. Sobre todo porque lo comunicó a los 13 años y a los 16 dejó los estudios. Sin embargo, no dejaron de acompañarlo en su sueño. "Mi familia me apoyó y apostó mucho. Mis padres fomentaron que hiciera lo que me gustaba. Me costó convencerlos porque no hay tradición automovilística en mi familia. No fue simplemente una novelería, para mí es una pasión que asumí y a la que voy a estar vinculado siempre. Es mi forma de vida, lo que me gusta".
Este competidor de 35 años disfruta de todo lo que rodea al Superturismo, pero hay algo que le cuesta: dar explicaciones cuando las cosas no salen, cuando los resultados no aparecen. "Lo que más me cuesta es dar la cara a los patrocinadores cuando me va mal. Ellos confían en mí y en mi proyecto e invierten tiempo y dinero". Corrió para Renault y ahora para Peugeot, con quien lleva siete temporadas. Rama explica que hay un nuevo reglamento y que este sorprendió "muchísimo" en el sentido de que nunca pensaron que los autos iban a quedar tan rápidos. "Realmente los autos superaron las expectativas en performance y rendimiento. En cada circuito estamos marcando registros que nunca pensamos. Y sigue evolucionando", dice con entusiasmo. Agrega que el auto que conduce no tiene nada que envidiar a coches con techos que compiten en Europa. "La caja de cambios es la misma que corre el BTCC, que es la categoría de turismo más importante que hay. El motor es europeo y desembarcó en Uruguay por primera vez de la mano de Superturismo. Es un proyecto de dimensiones realmente importantes. Creo que nunca se pensó que esto iba a salir tan bien, que iba a funcionar de entrada. Y creo que la proyección es mucho más fuerte de lo que todos imaginamos".
Gustavo de León, expiloto y organizador del Superturismo, ha sido clave para lograr que esta categoría mejorara notoriamente en los últimos años. Así lo relata. "Era una categoría que tenía 20 años y que se había creado con el apoyo de algunas marcas y competidores. En ese momento se hizo un reglamento de autos de 1.400 cc con autos de 2.000 cc, con pesos y restricciones en algunos elementos de motor para tratar de igualarlos. Eso funcionó bien hasta hace tres años, hasta que la categoría necesitó una renovación".
El dirigente explica que se llegó a un momento en el que empezó a diezmarse la cantidad de competidores porque la gente se vio desestimulada ante la falta de una "ecuación ganadora" para la categoría. "Por inquietud de algunos participantes empezó a vislumbrarse un cambio. Y de alguna forma se transitó un camino. La alternativa era lograr una mecánica única, no solo para abaratar los costos, sino también para dar una garantía de paridad de performance. Antes no había techo de inversión, y ahora el motor, la caja de cambios y las gomas son las mismas para todos. El talento está en la conducción y en la puesta a punto del auto".
Ignacio Paullier es otro de los destacados competidores del Superturismo uruguayo. Una decisión familiar casi no lo deja participar de este circuito. Su padre y sus tíos competían en la década de 1960, y uno de sus tíos tuvo un grave accidente. En ese momento la abuela de Paullier, con firmeza, prohibió el automovilismo. Pero él rompió esa regla y a los 27 años comenzó a competir. "Empecé a correr de grande. No hice el proceso 'normal' que es hacer karting, y la primera carrera que corrí fue en Superturismo, en Piriápolis. Era un circuito callejero y cuando es un circuito callejero no te dejan si sos un piloto debutante, por eso necesitaba correr en algún otro lugar. Entonces averigüé dónde había una carrera y me fui a correr Turismo Frontera a Melo. Un circuito muy divertido que ahora no está más porque fue clausurado", dice Paullier.
El piloto, que utiliza el número uno en su auto, explica que "en el automovilismo en Uruguay se profesionalizaron todos los equipos pero no los pilotos, por eso el campeonato tiene una dinámica particular, que insume demasiado tiempo. "Habitualmente el Superturismo tiene 10 fechas. Este es un año atípico porque empezamos con cambios reglamentarios muy grandes y autos nuevos y por eso van a ser ocho fechas. Esto significa que los pilotos corremos casi una vez por mes y que podemos entrenar dos veces antes de las carreras. Hasta que se profesionalicen los pilotos, como en Argentina, esta dinámica se va a mantener".
Seguridad dentro y fuera de la pista
superturismo 3
undefined undefined
¿Nunca le tuviste miedo a la velocidad? "Sí, siempre", responde Paullier, padre de dos varones y una nena. "Pienso que siempre le tenés miedo. Bah, no sé si es miedo o respeto, pero en las carreras es distinto. En las largadas tenés una sensación adrenalínica y hasta un poco de miedo, pero una vez que largás te olvidás de todo", relata el piloto y cuenta que la máxima velocidad que se compite en Uruguay es en torno a los 200 kilómetros por hora.
Las muertes de pilotos en el mundo suelen impactar en el público fierrero y también en el que no pertenece a este ambiente.
El piloto señala que, en comparación con la región, en Uruguay se aplican buenas medidas de seguridad. "Después de lo de Gonzalo "Gonchi" Rodríguez (fallecido en una carrera en 1999) hubo aspectos de seguridad que cambiaron en el mundo", detalla Paullier. Y Fernando Rama agrega que en ese momento comenzó a utilizarse el hans, un elemento que protege el cuello de los pilotos. "Después en Uruguay hubo cambios pero fueron lentos. El problema es que el uruguayo cree que acá nunca va a pasar nada. Lamentablemente muchas veces cuando pasa una fatalidad es cuando se toma más conciencia. Queda mucho por hacer, es cierto, pero venimos avanzando bien", añade Rama, para quien otra de las medidas de seguridad es cuidar más al público que asiste a los autódromos uruguayos.
Rama también habla de las otras categorías, las que cuentan con menos sistemas de seguridad que los de Superturismo, la mejor arropada en este sentido en el país. "Me preocupa mucho la seguridad en otras categorías que participan en Uruguay. Me preocupan aspectos de los autódromos, pero, bueno, por lo menos las autoridades no miran para el costado".
De León señala que "es una actividad de riesgo. Si jugás al billar quizá estás más a salvo que si corrés en un auto". Relata que tuvo dos accidentes "feos" en su época de competidor pero que siempre usó buenas medidas de seguridad. "Soy hincha de ellas. Si uno toma las medidas de seguridad, reduce la posibilidad de lesionarse".
La mayoría de los pilotos considera que en Uruguay la categoría está tomando mucha fuerza, si la comparamos con la región y que irá en avance. Para el país es importante continuar creciendo para poder participar de eventos de la región y del mundo, por ejemplo los que se realizan en Argentina y Brasil, con pilotos profesionales. Conseguir espónsores y financiación es un tema complejo que puede trancar algunos proyectos, por eso dar a conocer la categoría es esencial. El Superturismo uruguayo busca llegar a todos para continuar creciendo y que las carreras sigan siendo un ámbito de diversión y pasión para toda la familia.