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Emprendedores, empresarios, científicos, artistas y curiosos se encontraron sobre y debajo del escenario de la sala mayor del teatro Solís con el firme objetivo de escuchar “ideas que vale la pena divulgar”. Con un auditorio casi colmado, se desarrolló el miércoles la segunda edición de TEDxMontevideo. El evento, que llegó a Uruguay gracias al emprendedor Martín Larre y la productora Lucero, contó con 16 oradores, cuatro más que el año pasado, que expusieron con entusiasmo sobre lo que más les apasiona.

Un cúmulo de ideas, reflexiones y propuestas, transmitidas con bastante desparpajo, se mezclaron con el fin de llegar a la concurrencia que respondió con risas y aplausos cada una de las propuestas, con lo que se logró amenizar las casi ocho horas que duró la actividad.
Los exponentes (pueden verse sus perfiles en tedxmontevideo.org) presentaron temas tan diversos como el porqué de la enseñanza, los hábitos alimenticios, cómo mejorar la economía del país mediante un sistema de incentivos, experiencias emprendedoras, la televisión interactiva y la economía de la felicidad.

De forma alternada se vieron videos de charlas TED de Estados Unidos y oradores en vivo. El evento, en su versión uruguaya, buscó inspirar y hacer reflexionar a la audiencia y aunque más que respuestas lo que se generó fueron muchas preguntas, y se cumplió el objetivo de abrir un espacio para pensar y por qué no animarse a volcar ideas propias.

Potenciales inventores
Además de la muy aplaudida presencia del emprendedor Maximiliano De Muro, fundador de Mediterranean Gaming –quien planteó que las ideas de los emprendedores uruguayos son cada vez más internacionales y que debe perdérsele el miedo a lo desconocido–, quien brilló particularmente fue el periodista Carlos Pacheco partiendo de la pregunta “¿Qué es lo que hace que alguien sea un inventor y que haga realidad su invento?”.

Afirmó que no hay un solo modelo de inventor e invento y se detuvo a detallar varios emprendimientos uruguayos, que un día fueron solo una idea: la mezcla de vinos Medio y Medio, el motor de aire comprimido de Armando Regusci, el SUN, el Chivito de Antonio Carbonaro, Genexus de Breogán Gonda y Nicolás Jodal, el Vitalkrill de Ángel Grillo, el postre Chajá de Orlando Castellano, el software de Kizanaro. “Todos tenemos la capacidad de concebir una idea genial, nueva y diferente. Es propio de nuestra condición humana inventar y crear (...) Si tenemos confianza, actitud abierta y actuamos, todos podemos ser creadores”, dijo Pacheco.

Explicó que eso no garantiza un negocio seguro. “Si no vamos de la idea al invento, no tenemos nada”, agregó.

Hay inventos uruguayos que son muy exitosos comercialmente y otros que no, pero no son unos mejores que otros, enfatizó el periodista. Según Pacheco, los problemas que se enfrentan vienen de parte de los inversores que muchas veces frustran un emprendimiento, el Estado, porque no apoya lo suficiente y el propio inventor, que piensa que por tener un invento genial se va a vender como “pan caliente”.

Un cambio de mentalidad
El emprendedor argentino Santiago Siri fue uno de los más esperados de la jornada, quizás por ser el fundador de Popego, ubicada entre las 50 mejores startups del mundo según TechCrunch. Siri, ícono de la nueva generación de emprendedores de Argentina, cofundador de Palermo Valley, reclamó un cambio de cabeza para Latinoamérica.

“La tecnología en los medios de comunicación del primer mundo es la vedette, es tapa de revistas. Aquí tiene un peso mucho menor. Se requiere un salto cualitativo, pasar de algo que sólo se consume a algo que se puede crear”, dijo el emprendedor. Planteó que “no hay recetas mágicas” en las potencias tecnológicas como Estados Unidos y Japón, y que la única diferencia radica en la confianza, un elemento que en el primer mundo sobra y en Latinoamérica falta.

“Hay que tener una sana ingenuidad, ser un poco naif y tener ganas de hacer cosas, no para pensar en proyectos grandes, sino colosales”, remató.

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