Pasado el “boom” de Gangnam Style, el pop surcoreano o K-pop busca aprovechar el tirón para llegar a todos los rincones del mundo, desde Europa hasta Latinoamérica, con artistas de estética moderna que interpretan pegadizos ritmos y coreografías.
Pasado el “boom” de Gangnam Style, el pop surcoreano o K-pop busca aprovechar el tirón para llegar a todos los rincones del mundo, desde Europa hasta Latinoamérica, con artistas de estética moderna que interpretan pegadizos ritmos y coreografías.
Sin embargo, el aparente fervor por el K-Pop despertado en varios países tras el éxito del vídeo más visto de la historia de Youtube -más de 1.200 millones de reproducciones- podría ser solo un espejismo, según algunos expertos locales de la industria del entretenimiento.
“Con Gangnam Style crecieron el interés y la curiosidad en la música actual surcoreana, pero si no aparece otro tema que pegue fuerte puede ser una tendencia pasajera”, opina Jun Sun-hwa, locutora en el servicio en español de la emisora estatal KBS World Radio, principal altavoz en el exterior del país asiático.
El K-Pop representa en términos económicos aproximadamente la mitad de las ventas al exterior de contenidos de Corea del Sur, que alcanzaron 33.800 millones de dólares en 2010, según los últimos datos recogidos por KOCIS, lo que situó al país en el noveno puesto mundial en este tipo de exportaciones.
El mercado asiático está prácticamente conquistado al día de hoy. El desafío ahora es América Latina, y las cosas van bastante bien.