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Pasado el “boom” de Gangnam Style, el pop surcoreano o K-pop busca aprovechar el tirón para llegar a todos los rincones del mundo, desde Europa hasta Latinoamérica, con artistas de estética moderna que interpretan pegadizos ritmos y coreografías.

Desde Gangnam Style “ya no hay un sitio al que no llegue el K-Pop, desde Estocolmo hasta Latinoamérica, que suma cada vez más”, indió a la agencia Efe el subdirector de comunicación global y contenidos del Servicio de Cultura e Información de Corea (KOCIS), Wi Tack-whan.

Wi, también autor del libro Hallyu: de K-Pop a K-Culture, destaca que el K-Pop solo es una parte del “Hallyu”, la ola de cultura contemporánea surcoreana iniciada años atrás en Asia con telenovelas como Sonata de invierno y que hoy goza de un nuevo impulso en su expansión global gracias al éxito del rapero PSY.

El Gangnam Style, con su famoso baile del caballo, también ha servido para mejorar la imagen de Corea del Sur, según el subdirector de contenidos de KOCIS, que destaca el “considerable aumento del número de turistas extranjeros” en Gangnam, un acomodado barrio comercial del sur de Seúl, en los últimos meses.

Sin embargo, el aparente fervor por el K-Pop despertado en varios países tras el éxito del vídeo más visto de la historia de Youtube -más de 1.200 millones de reproducciones- podría ser solo un espejismo, según algunos expertos locales de la industria del entretenimiento.

“Con Gangnam Style crecieron el interés y la curiosidad en la música actual surcoreana, pero si no aparece otro tema que pegue fuerte puede ser una tendencia pasajera”, opina Jun Sun-hwa, locutora en el servicio en español de la emisora estatal KBS World Radio, principal altavoz en el exterior del país asiático.

El K-Pop representa en términos económicos aproximadamente la mitad de las ventas al exterior de contenidos de Corea del Sur, que alcanzaron 33.800 millones de dólares en 2010, según los últimos datos recogidos por KOCIS, lo que situó al país en el noveno puesto mundial en este tipo de exportaciones.

El mercado asiático está prácticamente conquistado al día de hoy. El desafío ahora es América Latina, y las cosas van bastante bien.

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