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No duró ni 24 horas: si el martes el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se había mostrado "presidencial" y recogido elogios tras anunciar su estrategia sobre Afganistán, el miércoles volvió a ser el de siempre, y apostó a profundizar su estrategia de división y ataque a adversarios.

Trump realizó un discurso típico de campaña en Phoenix, Arizona, donde mostró su veta más radical. Dedicó más de la mitad de su discurso a atacar a la "gente enferma" en los medios, así como para reivindicarse por sus declaraciones sobre los incidentes de Charlottesville y atacar a políticos opositores pero también de su partido.

Y si bien la nueva voltereta presidencial no sorprende, es significativa. El lunes había sido elogiado básicamente por escuchar a sus asesores del establishment republicano, por reconocer que era bueno actuar según la información recibida y no por el instinto, y por llamar a la unidad nacional.

Sin embargo, el martes volvió a mostrar un discurso divisivo, que le asegura el beneplácito de su base pero no le hace un favor por ampliarla mientras suma cada vez más tensiones con sus correligionarios republicanos y cae en las encuestas de apoyo.

Críticas a los medios

"Los muy deshonestos medios inventan historias. En muchos casos no tienen fuentes", fustigó, mientras señalaba a los camarógrafos que seguían su discurso, que rápidamente fueron abucheados por los presentes.

"No informan los hechos, al igual que no quieren informar que yo hablé duramente contra el odio, la intolerancia y la violencia y condené fuertemente a los neonazis, a los supremacistas y al KKK", añadió al referirse a los violentos incidentes ocurridos recientemente en Charlottesville.

Sin embargo, Trump omitió lo más polémico de sus palabras sobre Charlottesville, cuando puntualizó el hecho de que en esos incidentes hubo "mucha violencia desde las dos partes", lo que fue inequívocamente visto como un respaldo tácito a los grupos de ultraderecha y neonazis que organizaron las marchas.

Polémico perdón

Trump también dejó entrever que puede indultar a Joe Arpaio, el controvertido exalguacil del condado de Maricopa, en Arizona, condenado por violar una sentencia federal al perseguir a inmigrantes latinos.

También le pegó a los legisladores republicanos Jeff Flake y John McCain, ambos de Arizona y que han criticado su gestión. Repitió sus críticas sobre los "obstruccionistas demócratas", y repitió su idea de "drenar el pantano", es decir, atacar al establishment de Washington, a quien acusa de no responder a las necesidades de la gente.

El discurso de Trump fue fervientemente aplaudido por sus seguidores dentro del centro de convenciones, aunque los manifestantes que protestaban contra el presidente protagonizaron luego choques con la policía. Todo eso mientras las cifras de apoyo en general siguen bajando (hoy están entre el 40% y el 35%), pero también entre los republicanos: una encuesta de Político indicó que la aprobación a la interna de su partido cayó del 81% al 73%.

Esa es la cifra que mas preocupa a sus asesores, porque sumado a su incipiente enfrentamiento con su partido, puede dejarlo en una delicada situación política si avanzan las investigaciones por juicio político.

Dudas sobre su salud mental

El exdirector de inteligencia bajo la administración de Barack Obama, James Clapper, dijo que le preocupa la idea de que Donald Trump pueda decidir por sí solo un ataque nuclear.

"Me pregunto realmente sobre su capacidad, de su aptitud para ocupar esta función, y comienzo a interrogarme sobre sus motivaciones", dijo Clapper el miércoles en CNN tras el discurso de Trump en Arizona.
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