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Este martes, la policía ucraniana llegó al campamento que los manifestantes en contra del gobierno estaban realizando en la Plaza de la Independencia de Kiev y los enfrentamientos dejaron como saldo 25 personas muertas y cientos de heridos.

Los manifestantes reclaman la renuncia del presidente ucraniano Viktor Yanukovich, y desde el martes se encuentran defendiéndose con piedras y cercan la zona con llantas prendidas fuego, informó BBC Mundo. Dos de sus voceros han intentado reunirse con el mandatario, pero hasta el momento no lo han conseguido.

La policía les había dado un ultimátum, para que desalojaran la plaza donde se encuentran antes de las 18 horas de su país. Al no hacerlo, las fuerzas policiales anunciaron que comenzarían "una operación antiterrorista", y entró al campamento derribando las barricadas y dispara granadas de aturdimiento y cañones de agua. Los protestantes se defendieron con fuegos artificales y bombas molotov.

Si bien las carpas se envolvieron en llamas, hasta el momento se desconoce si el incendio lo que llevó a la muerte a las víctimas.

"Ya he informado al presidente sobre la decisión de lanzar una operación antiterrorista", aseguró Alexandr Yakimenko, jefe del Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU, según sus siglas en ucraniano).

Yakimenko justificó esta decisión por "la escalada de la confrontación violenta y el empleo masivo de armas de fuego por parte de grupos extremistas".

"En muchas regiones del país (los extremistas) toman sedes de los edificios gubernamentales, comisarias de policía, oficinas de los servicios de seguridad, fiscalías, unidades militares y arsenales", dijo.

Además, añadió que "arden los tribunales de Justicia y los vándalos destruyen propiedades privadas y matan a ciudadanos pacíficos".

Según sus cifras, en las últimas 24 horas más de 1.500 armas de fuego y unas 100.000 balas han caído en manos de delincuentes.

El presidente de Ucrania, Víktor Yanukóvich, advirtió que los líderes de la oposición responderán ante los tribunales por llamar a los manifestantes a tomar las armas y enfrentarse a las fuerzas del orden.

"Han cruzado los límites cuando llamaron a la gente a las armas. Y eso es una clamorosa violación de la ley. Y los criminales deben comparecer ante la Justicia, que determinará su castigo", dijo el mandatario ucraniano tras reunirse en la madrugada con los líderes de la oposición parlamentaria.

Mientras en Kiev la policía cercaba la plaza de la Independencia (Maidán), varias ciudades en el oeste de Ucrania, tradicional bastión de la oposición, eran escenario esta madrugada de una ola de asaltos y desordenes públicos.

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