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El clásico llegó temprano en el año, el 15 de enero y en plena pretemporada, los dos grandes del fútbol uruguayo se enfrentaron en la primera fecha de la Copa Bimbo.

El gran ausente fue el buen fútbol. Por ser el último campeón y por mantener el equipo que había demostrado gran nivel, Nacional llegó como favorito aunque en la cancha no hubo grandes diferencias.

Por su parte, Peñarol venía ansioso por levantar cabeza y con la llegada de Aguirre la hinchada soñaba con volver a ver a su equipo desplegar un buen juego.

Sin embargo, ninguno de los dos logró dar cátedra en el Centenario y la gran cantidad de aficionados que se acercaron al partido no vieron más que un encuentro trancado, con pelotazos y pases imprecisos.

Además, se comprobó que los clásicos nunca son amistosos y que las patadas y los tranques fuertes nunca van a faltar. Así lo demostraron las tarjetas: dos rojas directas y seis amarillas.

En el primer tiempo dominó Nacional pero ya en el segundo Peñarol pareció despertar y llevó las riendas del partido por un buen rato. Igualmente, existieron pocas jugadas de riesgo y las pocas que se vieron fueron tiros de media distancia, todo muy lejos del área rival.

El partido terminó 0 a 0 y el primer clásico del año se decidió por penales y los tricolores ganaron 6 a 5.

En Nacional patearon y convirtieron Guigou, Morales, Varela, Lembo, Muñoz y O.J. Morales, el único que no convirtió fue Vera.

En Peñarol convirtieron Orteman, Ramis, Albín, Olivera, Urrestaviscaya y los dos que fallaron fueron Ramírez y Alejandro González.

Si bien no se vio buen fútbol y las patadas sobraron, un clásico es un clásico y por eso los que ganan se van contentos y saben que suman a la estadística, y los que pierden, como otra vez le tocó a Peñarol, se van con la cabeza gacha, pero con la esperanza puesta en el próximo torneo y en el nuevo “ciclo Aguirre”.

En el partido de primera hora Danubio derrotó 5 a 2 a Nacional de Paraguay. Diego Ifrán convirtió dos goles y fue el más destacado de la cancha, aunque todos los ojos miraron a Recoba que en contadas ocasiones compartió un poco de la magia que sabe hacer con los pies.

(Observa)