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Es el 15º disco de estudio de la banda estadounidense Aerosmith, el primero de los de Boston desde Honkin’ On Bobo, un álbum de versiones de estándares de blues de 2004, y el primero de material original desde Just Push Play, de 2001.

Era, en los papeles, un trabajo en el que la banda del cantante Steven Tyler, los guitarristas Brad Whitford y Joe Perry, el bajista Tom Hamilton y el baterista Joey Kramer buscaría regresar a las raíces hard rock de sus clásicos trabajos de los setenta, sobre todo Toys in the Attic y Rocks, y escapar de su cada vez más comercial incursión en el pop durante los noventa y principios de los 2000 (con el tema I Don’t Wanna Miss A Thing a la cabeza). Es un objetivo que logra a medias.

LUV XXX, que abre el álbum, es uno de los mayores destaques, y marca la tónica de la intención que tenía Music From Another Dimension!. A pesar del muy mal título, LUV XXX supone un ataque rockero como la banda no tenía en años, y una vuelta a las letras sucias que habían caracterizado la obra de Tyler en sus días pre jurado de American Idol. Esa tendencia hacia el sonido más sucio y rockero se mantiene en la primera mitad del disco: con la excepción de la olvidable Tell Me, los primeros temas del álbum transitan una vía divertida, con aires bluseros, solos incendiarios de Perry y Whitford, coros gospel, baterías aplastantes y la vocalización rápida, rasposa y por momentos sorprendentemente aguda de la que Tyler parecía haberse olvidado en los intentos fallidos de lanzarse como solista. La muy pegadiza Out Go The Lights, probablemente la mejor canción del álbum, reúne todas estas características, pero también hay que destacar Legendary Child y Oh Yeah.

What Could Have Been Love es el primer momento del disco en que se comprende que el plan “volver a las raíces” con que llegaba el álbum no pudo mantenerse en pie ante el status de estrella pop que Tyler se ganó en los últimos tiempos. Un fantástico cantante, Steven no puede consigo mismo y termina cayendo en las baladas dulzonas como esta al no entender que su potencial se desarrolla al máximo sobre ritmos de blues, rock con guitarras distorsionadas e incluso algo más country, no en el pop. Claro, Dream On es una balada del primer Aerosmith y uno de los mayores clásicos del grupo, pero está respaldado por una letra excelente. No así What Could Have Been Love, ni tampoco Can’t Stop Loving You, un poco más rockera, pero que incluye un dueto con Carrie Underwood, que salió de… American Idol. No puede decirse que ninguna de las dos sea una canción mala, pero ninguna genera nada.

Quizá lo que impide a Music From Another Dimension! alcanzar la etiqueta de “gran disco” sea que tiene muchas canciones de buena calidad sonora, pero varias de ellas no logran provocar algo, lo que muchos temas de sus raíces sí podían. Hay otros temas que vale la pena escuchar, principalmente Freedom Fighter, un tema rápido con aire stone que cuenta con Joe Perry en la voz principal, y Lover Alot, más pesado, pero muy pegadizo. Después, no hay tanto más para rescatar. Son canciones que se olvidan rápido. Quizá pudieran haberse quitado algunas y el álbum habría crecido en nivel, pues se termina haciendo largo.

Pero al principio, en LUV XXX y las que siguen, cuando la poderosa batería le da pie al alud sonoro de las guitarras y aparece la voz de Steven Tyler, como si el tiempo no hubiera pasado, como si no distaran once años desde el anterior disco de material original del grupo, como si no hubieran amenazado con desaparecer del mapa más de una vez, como si las peleas entre Tyler y todo el resto nunca hubieran tenido lugar, queda la sensación de que el regreso de una de las bandas de rock más grandes del mundo valió la pena. Por más que al escuchar Music From Another Dimension! por entero se entienda que no es de sus mejores obras, es una vuelta más que digna. Sobre todo porque parece que a Aerosmith le queda nafta para rato, y queda la esperanza de que todavía tengan dentro un álbum clásico más.
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