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Mediodía de martes en el Complejo de la Asociación Uruguaya de Fútbol. El sol cae a pleno y disimula el frío invernal que castiga sin piedad. Adentro los jugadores almuerzan y se gastan alguna broma. Afuera la prensa aguarda el momento de realizar las entrevistas para retirarse. En eso el carismático Rafael Villanueva, de canal 12, enfila rumbo a los periodistas de El Observador.

“Muchachos, vengan que les voy a presentar a un colega argentino que necesita hacer una nota de la selección”.

“Hola chicos, Sebastián Tempone de América TV. Yo trabajo en Infama y me interesa hacer una nota sobre esta decisión de Forlán de no casarse”. Dice el periodista, para lanzar el tema que lo movilizó hasta el Complejo de la AUF.

Evidentemente Villanueva conocía el paño. Infama es un programa que se dedica a la farándula argentina. Vive del escándalo. Rafita se negó a prestarse para la entrevista y les tiró el fardo a los periodistas de El Observador. ¡Qué tengan suerte!, debe haber pensado mientras se tomaba el buque para retirarse.

Y el argentino comenzó con su tarea de la insistencia: “No, tranquilos, les voy a preguntar sobre cómo se vive acá el tema de Forlán con Zaira Nara”. Entonces los periodistas le responden que en Uruguay es un tema de bajo perfil. Y se genera el intercambio cultural sobre las diferencias que existen de un lado y del otro del río de la Plata. Parece mentira, ¿verdad? Pero estamos tan cerca que nos permitimos compartir a Gardel, el dulce de leche y en algunos casos hasta la forma de hablar, pero parecemos tan distintos...

La idiosincrasia parece dividirnos, aunque el virus de la farándula quiere ganar cada vez más espacios en Uruguay. Allá bochinche. Acá silencio. “Ustedes consumen todo lo mediático y acá no interesa la vida privada de los jugadores. En general se respeta la intimidad de cada persona y nosotros no preguntamos por la separación de Forlán. Es un tema de él”, le dicen los periodistas de El Observador.

Pero claro, del otro lado del río la separación de Forlán estalló en las pantallas. Desde las primeras horas de la tarde la farándula argentina se colgó con el tema. Llamados, teléfonos descompuestos y hasta representantes de la chica. Opiniones de todo tipo y color. Una recopilación de declaraciones de la novia abandonada. Portadas de revistas. Las últimas fotos de la niña llorando. Y mientras todo esto ocurría, Forlán andaba corriendo detrás de una pelota en la cancha cuatro del Complejo.

El hecho es que la descarga de tanta munición pesada determinó el viaje de Tempone a Montevideo. La palabra de Forlán para los argentinos valía oro.

Este martes de mañana Diego no salió a entrenar. Llamó la atención. ¿Estaría afectado por la separación con su novia? “Me dolía un poco la garganta, tenía algo de fiebre y preferí quedarme en el gimnasio”, dijo el propio Diego a El Observador.

Sin embargo, luego del almuerzo, Diego asomó la nariz por la puerta del Complejo. ¡Para qué! Tempone hurgó en su campera negra de cuero y como por arte de magia apareció en su mano un diminuto aparato con un poder infernal. Era una cámara. El argentino se desentendió de la charla y comenzó la persecución de su “presa”.
Sin saludar ni mediar palabras el hombre de América atacó: “¿Diego, que tenés para decir de lo que dijo Zaira sobre la separación?”. Forlán lo miró de costado, se acomodó el pelo y se fue con los colegas de Telefé rumbo a la cancha uno a grabar. La forma en que Forlán ignoró al periodista, porque estaba claro que el jugador no quería hablar del tema, generó vergüenza ajena. Pero el hombre no desistió. En eso hay que sacarse el sombrero. ¡Lo persiguió durante media hora con su camarita, mientras el delantero de la selección grababa para Telefé, primero, y luego Fox, asuntos de fútbol! El ataque de Tempone generó la reacción del secretario de prensa de la selección, que le dijo que para hablar con Forlán debía arreglar una entrevista, porque así es como trabajan los periodistas en el Complejo. Pero Tempone no se inmutó; al contrario, se frotó las manos y exclamó como si tuviera una exclusiva: “Lo tengo grabado al encargado de prensa de Uruguay. El tipo no se da cuenta de que su enojo me sirve para la nota”.

Todo sirve. Cada detalle es suficiente para armar un escandalete. Hoy es Forlán y mañana será Messi. Tempone reveló que Diego contestó con evasivas y que nunca fue claro. Forlán comentó a El Observador que estaba muy tranquilo, y que sabe que este tsunami durará unos días. Qué increíble… tan cerca de los argentinos. Nos damos el lujo de compartir a Gardel, el dulce de leche y hasta los ídolos. Parecidos pero distintos, aunque el virus farandulero quiere ganar su lugar en los medios uruguayos. Créame que muy distintos aunque muchos aquí se empeñen en imitarlos.