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En el mundo del whisky no hay mucho margen para la innovación. Desde las tradiciones más añejas de la Escocia original, las normas se cumplen a rajatabla a pesar del paso de los siglos.

Salvo que en el equipo de una destilería esté David Stewart. Las destilerías Grant’s contaron con los servicios de este hombre durante más de cuatro décadas y Stewart les respondió con el refinamiento del whisky de una sola malta Glenfiddich (el principal en el mundo de este tipo) y con un blend especial de maltas denominado Ale Cask, o sea, que pasa un tiempo luego de la terminación dentro de barriles que contuvieron cerveza. El Ale Cask de Grant’s es el único en Escocia con esta característica particular que redunda en un perfil de sabor determinado.

En 2009, Stewart le entregó el legado de la fabricación de estos grandes whiskies al nuevo master blender, Brian Kinsman, pero dicen los que saben que el gusto sigue siendo el mismo.

El embajador para Sudamérica de Grant’s, el venezolano Cruz Mario Zambrano, dijo a El Observador que una de las consecuencias directas de los tres meses en barricas de cerveza Edinburgh Ale es el gusto suavizado de los fuertes toques de turba que usualmente tiene el whisky. La presencia del grano hace que en boca se noten sus aromas avainillados, alejados del ahumado natural que da la madera de la barrica.

“Este whisky se hizo con unas 30 maltas de la zona de Speyside. “Buscamos una terminación que tuviera un valor agregado, algo nuevo para el consumidor”, dijo Zambrano en el marco de una cata informal organizada por el importador Almena.

La intención de Grant’s, tercera marca de whisky en el mundo en ventas, es poder penetrar en el mercado joven de consumidores que ya toman decisiones maduras y se quieren pasar del mundo de la cerveza y los tragos al whisky.

Además, desea aprovechar el alto grado de consumo de whisky puro o con hielo en Uruguay, frente a otros países del mundo donde la costumbre indica que la bebida escocesa se debe cortar, por ejemplo, con bebidas cola.

Para el final de la degustación se probó un exquisito 18 años de Grant’s, cuya característica distintiva es la terminación en cascos de oporto, con el correspondiente toque de frutos rojos y la suavidad y dulzura del vino portugués. Fue un final por todo lo alto.