Ese gol que Ignacio Pallas convirtió en el segundo minuto de los que adicionó el árbitro Martín Vázquez en el segundo tiempo y que permitieron a Fénix rescatar un punto por el empate, dejó a Peñarol demasiado expuesto. Incluso, cuando nada es definitivo en un fútbol uruguayo tan irregular y cambiante. Pero después del partido del domingo por la novena fecha del Clausura, Peñarol quedó mal parado ya no solo porque perdió toda chance de transformarse en exclusivo puntero en la tabla Anual y en la del Clausura cuando se ponga al día con el calendario –tiene dos partidos pendientes–, sino porque demostró debilidades que le quitan crédito y lo presentan vulnerable en una instancia clave del torneo, como es la recta final.
Un golpe al corazón de Peñarol
Un descuido en el final del partido ante Fénix, le costó a Peñarol dos valiosos puntos; además, demostró debilidades que lo presentan vulnerable