A principios del mes en curso, la Organización Mundial de Comercio autorizó a Estados Unidos a imponer un arancel de hasta el 25 % sobre un monto de U$S 7.500 millones de importaciones provenientes de la Unión Europea, como castigo a la violación de las reglas vigentes por su ayuda a Airbus, la industria continental de aviación.
EEUU ha anunciado una lista de más de 150 productos sobre los que impondrá aranceles. Las tasas adicionales van desde el 10% sobre los “nuevos aviones y otras aeronaves de más de 30.000 kilos sin carga” al 25% sobre otros como los whiskies, sweaters y ropa de cama del Reino Unido, café, cuchilllos y máquinas de Alemania, vinos y aceitunas de Francia y aceite de oliva de España.
En esta lista no aparece el whisky fabricado en Irlanda o el aceite italiano o el griego, porque la intención de los americanos es la de gravar en especial a Alemania, Francia, Reino Unido y España, que son los países en los que está localizada Airbus. En otros artículos, el recargo es de orden general para todos los miembros de la UE, como yogurt, frutas y ciertos quesos.
En respuesta, a principios del año próximo se espera que la UE apruebe su propia ofensiva arancelaria sobre un monto igualmente de importaciones provenientes de EEUU, también como castigo a la ayuda americana declarada ilegal a favor de Boeing.
Ambas decisiones son la consecuencia de un conflicto presentado ante la OMC hace quince años sobre los subsidios que ambas partes conceden a sus respectivas industrias aeronáuticas. Ello en una época en la que China está apoyando a su industria Comac, para competir en este sector tradicionalmente dominado por la producción occidental.
Aún existe la posibilidad de un acuerdo entre EEUU y la UE para evitar el conflicto, pero hasta ahora ninguna de ambas partes ha dado señales favorables en este sentido. l