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El ejecutivo mejor pagado de la industria, de 63 años, deja su cargo como jefe ejecutivo de la compañía sin bombo ni platillos y, como resumen de las dos últimas décadas de su vida, sólo dice que le han dejado "más calvo".

El sucesor de Eisner, Robert Iger, recibirá mañana una empresa diferente, un conglomerado mediático valorado en 30.000 millones de dólares que aglutina once parques de atracciones, operaciones televisivas, una sólida presencia en el campo teatral en Broadway y una línea de cruceros, además de los estudios de cine.

De ella nació uno de los peores enemigos de Disney, con la creación de la división de animación de DreamWorks que tomó la delantera al estudio de Mickey Mouse en un campo donde hasta entonces era el rey.

Incluso en el área de la animación tradicional, los éxitos de la primera década del directivo, como "La bella y la bestia" o "El rey león", se convirtieron en estos últimos años en estrenos nada memorables como "Home on the Range" o "Treasure Planet", el triste final de una época.

Se trata del enfrentamiento entre Eisner y Steve Jobs, director ejecutivo de los estudios Pixar, la compañía que le ha dado a Disney sus únicos éxitos en el campo de la animación por ordenador, en una alianza que concluirá con el estreno el próximo año de "Cars".

Sorprendentemente, una de las áreas donde Eisner fue más criticado durante su mandato tras la ruinosa compra de la cadena ABC, la televisión, le ha endulzado la despedida.

En el área de los parques de atracciones, Eisner también deja su cargo en el mejor momento, tras la inauguración de un nuevo parque en Hong Kong que espera que sirva de puerta de entrada al mercado oriental.

En el campo del cine de imagen real, las pérdidas ascienden a 300 millones de dólares en el último trimestre.

Iger tomará mañana las riendas de una compañía plagada de incógnitas donde la más subrayada es el futuro de su predecesor.

Incluso está considerando mantener una oficina en los estudios Disney, despacho que en un golpe de ironía podría ser el que dejó vacante Roy Disney, sobrino de Walt Disney y el hombre que lideró la revuelta contra Eisner que hoy acaba con su marcha.

(EFE)

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