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El mito del creador aislado hace mucho tiempo que no se sostiene. Gran parte de los artistas que hoy en día son indiscutibles son o fueron parte más o menos directamente, de grupos compuestos por otros artistas interesados por temas similares. Eso, en el caso de los que no adscribieran directamente a escuelas, tendencias o movimientos como los de los surrelistas en los años 20, o los internacional situacionistas en los 60.

De alguna manera, todos los colectivos artísticos tienen un proyecto estético o político común. Es de las inquietudes compartidas donde nace esa necesidad de creación y reflexión conjunta. Esto siempre ha sido posible, pero como sucede con otras cosas, internet ha establecido para este tipo de casos un terreno fértil donde el intercambio y el diálogo es más fácil por ser relativamente independiente del tiempo y del espacio.

Ojos que miran juntos
Hasta el 2 de diciembre se podrá visitar en el Subte la exposición El Ojo Colectivo; en búsqueda de otra subjetividad, organizada por el colectivo alonso+craciun de Uruguay, Heinz Norbert Jocks y Dominique Garaudel.

Nacida del proyecto y plataforma web El Ojo Colectivo, además de exposición esta muestra sirve como presentación pública del sitio www.elojocolectivo.org, un espacio donde colectivos artísticos, curadores, pensadores, teóricos o disidentes de Europa, América del Sur y del Norte, y Asia se encuentran, intercambian y muestran en la red sus obras, proyectos, vídeos, fotos, exposiciones y acciones.

Del mismo modo que cada artista tiene una mirada particular, también lo tienen los colectivos, pero con una diferencia: donde antes había una sola mirada, ahora hay varias. En su diversidad, El Ojo Colectivo se perfila no sólo como un espacio de creación, sino también de reflexión.

Esta primera muestra explora diversas perspectivas y formas de, por un lado abordar la curaduría colectiva, y por el otro reflexionar sobre los procesos contemporáneos de creación artística relacionados a lo colectivo. En este sentido, por ejemplo, se pregunta qué lleva a los artistas a trabajar conjuntamente, o si el trabajo colectivo desplaza lo subjetivo o, por el contrario lo integra y multiplica.

Partiendo de esta premisa, las obras expuestas en la sala XL del Subte toman la idea de lo colectivo, participativo e interactivo más que como una excusa, como punto de partida y condición sine qua non a través de la cual asumen uno de los principales objetivos del arte.
Con una clara preponderancia del vídeo como soporte, El Ojo Colectivo explora nuevos horizontes desde lenguajes y enfoques muy distintos: la experimentación de sus obras va desde los planos más estéticos y discursivos (conceptuales) hasta los más subjetivos y relacionales (socio-político), y en todos ellos el denominador común es el gesto crítico.

Esta es una de esas muestras que atraen, funcionan y hacen pensar. A pesar de lo sencillo (incluso a veces rozando lo humilde) de su montaje, El Ojo Colectivo propone una experiencia que para ser aprovechada requerirá de una atención que se activa sola, y por lo menos dos horas para conocer todas las obras. Eso es comprensible si se tiene en cuenta que se exponen trabajos procedentes de más de quince países. Las obras expuestas oscilan entre la performance puramente conceptual al happening político y se detallan en el recuadro a continuación.

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