Hay algunas cosas que sería sano que quedaran claras. Para empezar: la FIFA no sancionó a Luis Suárez porque es un organismo de mafiosos que quiere perjudicar a Uruguay, que es una tierra de hombres simples y honestos. Lo sancionó porque mordió a un jugador, por tercera vez en su carrera. Porque en el fútbol son normales las patadas y los codazos pero no las mordidas. No deben serlo. No lo son en el fútbol uruguayo ni en el fútbol de ningún país. No vale morder. Está mal.
Un poco de cordura
El autor de esta columna, Luis Roux, se pregunta si es posible ser uruguayo y opinar que la sanción a Suárez es justa sin ser un traidor