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El cuerpo técnico de Uruguay brindó jornada de descanso a los jugadores de la selección. Debido a ello la mayoría del grupo tomó uno de los pases tradicionales de la ciudad de Mendoza. Salieron a conocer una bodega.

El lugar hacia donde fue trasladado el plantel no fue revelado y se mantuvo en secreto para evitar la presencia de periodistas. El hermetismo en torno a la celeste es total.

Por ejemplo no de dejan tomar fotos a la sala de juegos, que se montó en unos de los salones del hotel, como fue informado en la edición de la víspera de El Observador.