"Tenemos a un amigo de las profundidades. Se llama Charlie”, dice Philipp Umpierre desde Perth, Australia. El integrante de uno de los tres barcos en los que Uruguay buscará clasificarse a los Juegos Olímpicos se sorprendió cuando le dijeron que Charlie es un enorme tiburón blanco.

“Hace unas semanas se comió un buzo. Dicen haberlo divisado y lo están rastreando”, contó Umpierre a El Observador.

El incidente ocurrió el 22 de octubre en la bahía Little Armstrong ubicada en la isla Rottnest Island, a 18 kilómetros de Perth, Australia, donde se disputa el Mundial de vela.

Las regatas se disputan en las afueras del puerto de Fremantle, en aguas del océano Índico.

La amenaza de ataques de tiburones, muy frecuentes por esas latitudes, llevaron a la organización del Mundial hasta a cambiar reglas deportivas.

“Si alguien se cae del barco las lanchas de rescate lo pueden alcanzar sin que lo penalicen”, explicó Umpierre.

Además, se implementaron otras medidas de seguridad como boyas de ultrasonido y seguimiento con helicópteros.

“La verdad que el tema de los tiburones se lo están tomando muy en serio y no es para menos”, agregó el uruguayo.

Andrea Foglia, quien debutó el lunes en la clase laser radial, contó: “Dicen que mide como seis metros, que es el segundo tiburón más grande visto en Perth y que además del buzo antes se había comido a unos surfistas”.

El diario West Autralian informó que el buzo era un turista estadounidense de 32 años que descendió 500 metros desde un barco de 25 pies. Sus amigos se quedaron en cubierta y de súbito vieron un montón de burbujas hasta que el cuerpo del desafortunado comenzó a subir con heridas mortales.

El Departamento de Pesca de Australia dio permiso para matar al tiburón, que en caso de ser localizado será ejecutado con un arma de fuego.

En los últimos 14 meses murieron cuatro personas en las inmediaciones de Perth por ataques de tiburones. En un estudio de la Universidad de Florida se informó que los ataques de estos animales son raros y que promedian solo cinco casos por año en el mundo.

Lo cierto es que Charlie, o Carlitos como lo llaman los uruguayos, mete miedo en el Mundial.