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"Todavía no caí en lo que conseguimos, porque fijate que celebramos hasta tarde anoche (por la madrugada del sábado) y hoy me levanté con un dolor de cabeza bárbaro porque hacía tiempazo que no tomaba una cervecita”, dice del otro lado del Río de la Plata el primer uruguayo que se consagró en el Campeonato Argentino Abierto de polo. El viernes fue para David “Pelón” Stirling el día más importante de su carrera como polista. La pasión que heredó, como el nombre y apellido, y que ya lleva cuatro generaciones.

Stirling es uno de los cuatro integrantes de La Dolfina que el viernes venció a Ellernstina por 16-10, en la final de la 118° edición del Abierto Argentino, el torneo más importante del planeta en la disciplina.

El polo de Argentina es como la NBA del básquetbol o la liga española o la Premier League inglesa para el fútbol. Del otro lado del Río de la Plata compiten los mejores deportistas de esa especialidad.

A modo de ejemplo, vale citar que en Palermo juegan con el máximo de hándicap (que es 40, La Dolfina jugó con 39), en Estados Unidos con 26 de hándicap, en Inglaterra 22 y en España y Francia con 20. “Argentina lleva en polo más diferencia que la NBA con cualquier otra liga de básquetbol”, explicó el periodista Javier Prieto, especialista en polo en el diario La Nación.

Pelón nació el 1° de abril de 1981, tiene 30 años, y está en el mejor momento de su carrera. Según los especialistas, un polista puede jugar hasta los 40 o 45 años, porque el gran esfuerzo lo hace el caballo y si mantiene la forma física y una buena preparación puede tener una década más en el primer nivel y luego despuntará los últimos años en torneos con exigencias menores.

“Como polista es lo máximo que pude lograr, además jugar en Palermo es un sueño y ganarlo es una extra”, agregó Stirling a El Observador. “Y ahora uno mira para atrás y ve el esfuerzo y todos los que apoyaron para llegar a esto”, destaca con la humildad que le caracteriza y que siempre destacó su abuela Beba, de 82 años, que el viernes vio el partido desde Young a través de la transmisión de ESPN.

“Para competir en esta actividad tenés que ser muy profesional y entrenar mucho. Cada uno tiene su profe y debe jugar todos los días”, agregó.

Para Stirling, su éxito se sustenta “en la caballada y en la habilidad del deportista”. Y explica: “La caballada te hace jugar bien y te da confianza”.

Stirling, que jugó en Inglaterra, España y Estados Unidos, llegó a Argentina en 2007. Debutó en Chapaleufu II, y luego fue invitado por Adolfo Cambiaso a jugar en el poderoso La Dolfina, donde debutó en 2010 con el vicecampeonato en el torneo que ahora ganó.

Todavía suenan en los oídos de Stirling el aliento de los uruguayos que llegaron a Palermo. “Fue impresionante lo de la gente y es muy emocionante”.

Ahora Stirling comenzará su descanso anual, y en enero viaja a Palm Beach, Miami, para jugar hasta abril. Entre mayo y julio competirá en Inglaterra, en agosto en España y entre setiembre y diciembre en Argentina.


¿Cuál es el título?
El Campeonato Argentino Abierto de polo, que se juega desde 1893, es el torneo más importante de esta disciplina en el planeta. En la final del viernes, en Palermo, La Dolfina venció 16-10 a Ellerstina. La organización promocionó el torneo, en el que comenzaron participando ocho equipos, como la edición número 118, aunque los historiadores no se ponen de acuerdo en que fue la 117° o 119°, porque faltan registros. El Polo fue un deporte que desde fines del siglo XIX impusieron los ingleses.

¿De qué juega Stirling?
“Para compararlo con un deporte más popular como el fútbol, la función de Pelón es como la del 5. Y si tengo que poner un ejemplo te diría que es como Xabi Alonso, porque su función en el equipo le lleva a trabajar mucho y realizar el doble esfuerzo que el resto para circular, para pelear la bocha y recuperarla, para presionar cuando el rival tiene la bocha y cuando su equipo ataca es el segundo delantero. Tiene tres compañeros con una calidad astronómica, pero en la final anotó dos goles, salvó uno hecho del rival y fue una de las figuras de la final”, explicó el periodista de La Nación, Javier Prieto, a El Observador.

“Se puede vivir del polo porque está profesionalizado, pero afuera, porque lo que se consigue en nueve meses después se disfruta tres meses en Palermo”, puntualiza.

La caballada de un polista tiene como mínimo una docena de ejemplares, y es común que en un encuentro utilice entre 10 y 12, pero en una final, como la que jugaron el viernes en Palermo solo utilice a sus mejores seis o siete equinos. Stirling tiene en Argentina 15 caballos y otros ejemplares en Estados Unidos y Europa.

El primer uruguayo campeón de polo en Argentina estará la próxima semana en Young y promete un buen asado en la estancia.

¿Qué le falta a Pelón para llegar a un 10 de hándicap? “Necesita un poco más de tiempo. Es muy bueno, pero le falta consolidarse. El hándicap lo determina la Subcomisión de Alto Hándicap de la Asociación Argentina de Polo, que votará el jueves las categorías para 2012, pero los criterios que utilizan son subjetivos”, explicó Prieto.