Que los jóvenes de Uruguay intervengan en el debate de ideas es una excepción y una extrañeza en nuestros días. Es cierto que antes de la caída del Muro de Berlín, los jóvenes participaban activamente de los debates políticos y filosóficos, pero estaban muy influidos por las disputas ideologías que marcaron al mundo por más de 70 años. Y eran discusiones maniqueas con escasa o nula racionalidad.
Una bocanada de aire fresco
Bienvenidas las opiniones serias y fundamentadas de nuestros jóvenes
