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Hora 19.15. En la zona vip del aeropuerto internacional de Carrasco unas 600 personas pueblan el sector de arribos. Con pancartas, banderas. Hasta con bombos y redoblantes. Se canta “el que no salta es un inglés”. El motivo del jolgorio es el inminente arribo de Luis Suárez, en un vuelo privado y directo desde la ciudad de Natal.

Minutos más tarde, la seguridad del aeropuerto salió a informar que no había ningún vuelo comercial ni privado con Suárez como pasajero y que no había confirmación del horario ni del vuelo en el cual arribaría el salteño.

Fuentes de la seguridad del aeropuerto informaron a El Observador que el jugador no llegaría por la zona vip sino que lo haría por la base aérea número uno, lugar al que a la hora 20.15 arribó el presidente José Mujica junto a su séquito de seguridad.

Las horas pasaron y de Suárez nada. Niños, hombres y mujeres lo esperaban para darle su aliento. Para golpearle la espalda en el momento más duro de su carrera.

Fuentes militares informaron posteriormente que el presidente y Suárez se encontrarían y charlarían por espacio de 15 minutos. Mujica se iría por la base aérea y el futbolista por la Dinacia, tal como lo hizo el plantel cuando retornó de ganar la Copa América.

Sin embargo, poco después, El Observador constató que la llegada del salteño demoraría más de lo previsto, lo que fue confirmado por la seguridad del presidente que agregaron información: Suárez llegaría a la hora 1.30. Mujica tuvo que dar marcha atrás. Su sistema de inteligencia no le pudo aportar datos muy precisos...

Sobre las 22.10, el sitio web de la Asociación Uruguaya de Fútbol reveló que Suárez seguía en Natal y que no tenía fijada hora de llegada.

Un halo de silencio rodea el retorno del crack celeste que se comunicó solo con el murguista Rafael Cotelo que en su cuenta de Twitter publicó una conversación que sostuvo con él en WhatsApp: “Comunicale a la gente en el aeropuerto que sigo esperando mi vuelo en Natal. Que no tengo palabras de agradecimiento”. Pero el que quería agradecer era el pueblo.

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