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Con la intención de homenajear, el francés Jean Dujardin hizo sin querer una de las mayores críticas a la ceremonia de los Oscar de este domingo: la última vez que una película muda había ganado la estatuilla dorada había sido Alas en 1929, durante una entrega de premios que duró apenas quince minutos.

Ahora, que la ceremonia es un espectáculo televisado a nivel mundial que dura tres horas, más otras tantas de alfombra roja previa y de la fiesta posterior, una película muda no debería tener cabida como la gran ganadora de la noche. Y sin embargo, así fue.

Pero, no toda la culpa la tiene El artista, que en definitiva, en tiempos del 3D, puede ser considerado un experimento cinematográfico.

La 84ª entrega de los premios de la Academia de Hollywood ya se perfilaba como un espectáculo retro, por no decir viejo, desde el momento en que Billy Crystal fue elegido como anfitrión. Eddie Murphy es una cara igual de conocida para la industria, pero por lo menos, era nuevo para los Oscar.

La ceremonia comenzó con dos chistes largamente vistos durante las nueve oportunidades en que Crystal fue anfitrión. El primero fue la parodia con montajes de escenas de películas donde George Clooney lo besa y Tom Cruise hace una entrada a lo Misión Imposible: Protocolo fantasma.

Luego, llegó la rutina de canto y baile para presentar a los nominados a Mejor película, muy poco vistosa si se considera el despliegue que hizo Hugh Jackman en 2009.

Los flashbacks no terminaron ahí. El espectáculo del Cirque du Soleil homenajeó “la experiencia de ir al cine”, dejando de lado otras formas legales de ver películas, al tiempo que videos de figuras reconocidas del rubro contaban sus primeras experiencias cinematográficas.

“Celebren el presente (del cine) y aprecien su pasado glorioso”, dijo Morgan Freeman en uno de estos videos.

Pero, por si quedaba alguna duda sobre la postura de la Academia ante la amenaza de nuevos formatos de reproducción y distribución, Crystal criticó a la gente que envía mensajes de texto durante las funciones y ve películas en tabletas.

De todos modos, el momento retro por excelencia fue la aparición de azafatas con un look Pan Am, quienes fueron captadas por las cámaras segundos antes de ir a una pausa, repartiendo pop al público del ex teatro Kodak. Hasta el nombre de la empresa en quiebra se conservó por esta vez en la marquesina del local, aunque no así en el guión de los locutores para televisión.

Abrazar su público

El año pasado, la Academia eligió a Anne Hathaway y James Franco como anfitriones de la ceremonia en un desesperado intento de los productores por captar al público joven. No funcionó. Así que este año Justin Bieber hizo una breve aparición en el montaje del inicio bromeando con que su misión era “conseguir al grupo demográfico de 18 a 24 años” y pasaron a cuidar al público que sí tienen.

“Felicitaciones al señor (Christopher) Plummer: el promedio de edad de los ganadores acaba de saltar a los 67 años”, bromeó Crystal cuando el canadiense de 82 años fue elegido Mejor actor de reparto por Beginners. En realidad, lo que sucedió fue más que eso: se convirtió en la persona más longeva en recibir un Oscar.

El propio Plummer dijo refiriéndose a la estatuilla que jamás había ganado hasta ahora: “Solo eres dos años mayor que yo, querida, ¿dónde estuviste toda mi vida?”.

Hasta la elección de Meryl Streep como Mejor actriz por encima de Viola Davis fue una decisión enmarcable dentro de la zona de confort de la Academia. No es que a la mujer récord, con 17 nominaciones y ahora tres Oscar, no le sobre calidad actoral para este y otros premios. Es solo que su victoria por interpretar a Margaret Thatcher en este contexto, parece haber tenido menos que ver con su histrionismo y más con la recesión actual en Estados Unidos.
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