Una idea equivocada
Es difícil que el actual Estado pueda controlar el negocio de la marihuana
Luego de marchas y contramarchas, el Poder Ejecutivo oficializó el proyecto de ley de crear un monopolio – otro más en nuestro país que no carece de ellos y seguramente inédito en el mundo- como el que supone establecer que el Estado se encargue de la producción y comercialización de marihuana.
No le falta razón al primer mandatario. El Estado uruguayo, por obeso y falta de músculos, ha demostrado con creces que es ineficiente no solo para cumplir funciones que le son ajenas, como las que integran su dominio comercial e industrial, sino también para cumplir cabalmente con sus funciones básicas.
Un Estado que no es efectivo en sus funciones ene ducación, seguridad y salud, ¿estará a la altura de las circunstancias para producir, comercializar y controlar el consumo de marihuana?
Sería muy ingenuo creer que ello sea posible y entonces Uruguay, gratuitamente, deberá enfrentar más tarde o más temprano un nuevo problema para la sociedad. Si no podemos lograr una educación de calidad ni la seguridad pública adecuada para los ciudadanos y tampoco sabemos cómo mantener limpia la ciudad, ¿Por qué alguien puede cree que es posible que el Estado plante marihuana y con ello baje el consumo de drogas y los actos delictivos?
No carguemos al Estado con más tareas de las que ya tiene. Pidámosle simplemente que las cumpla bien.Si, por ejemplo, cumpliera bien la tarea educativa,muchísimos de los problemas que llevan a la marginación social y a la delincuencia, se reducirían enormemente.Y ni falta que haría hablar de cultivar y vender estupefacientes.