Su carrera comenzó a sus 21 años, conduciendo programas como Tiempo de campo, Cuatro estaciones y Vamos. Sus participaciones en televisión continuaron, ya que se desempeñó como columnista de espectáculos en los programas de canal 10 Hola, vecinos y Arriba, gente.

Desde entonces, Clara Berenbau –”Clarita”, para la gente de los medios y muchos de sus seguidores– dejó una impronta caracterizada por la amabilidad, la simpatía y el interés genuino por las cosas de la vida que la hizo entrañable para cercanos y lejanos. Esas son las características de su perfil que más se repitieron ayer desde el mediodía, cuando se conoció la noticia de su muerte, a los 32 años, a través de las redes sociales.

Periodistas, conductores de radio y televisión, y otras personalidades se volcaron para expresar su dolor ante la noticia, recalcando una de las cualidades que más destacaron de la comunicadora: su ejemplar lucha.

Alejandro Figueredo, Sergio Gorzy, María Noel Minozzo y la economista Laura Raffo fueron algunos de los tantos que enviaron sus condolencias a través de Twitter.

Su voz se hizo reconocida en radio Sarandí con su programa Viva la tarde, que condujo hasta hace algunos meses.

En 2011 debutó como actriz en la obra Estoy sola porque quiero, junto a Catalina Ferrand y Virginia Rodríguez, dirigida por Omar Varela. Con cinco meses en cartel fue un gran éxito de taquilla.

Ese mismo año, Berenbau había editado Vivir con él, un libro autobiográfico en el que contó el proceso de convivencia con su cáncer de mama, que le fue diagnosticado cuando tenía 27 años.

“Es un largo proceso. Al principio me dio mucha rabia. Después quise estar sola. Después quería estar con mucha gente. Después conocí a otras mujeres en una situación similar.”, dijo la periodista en una entrevista con El Observador.

A lo largo de este proceso Berenbau afirmó haber aprendido a hacer las paces con la muerte.
“No es que esté preparada para morir, pero es inevitable y lo tengo presente. De alguna manera la entiendo más a la muerte”, dijo en 2011.

No en vano, Vivir con él tiene una dedicatoria y es al cáncer: “Por enseñarme a vivir mejor”.

Pero su necesidad de ayudar ya estaba siendo canalizada antes, cuando Berenbau fundó junto a su amiga Pamela Strongitharm El Club del Gato, un grupo de ayuda para mujeres pacientes de cáncer cuyo nombre se inspiró en las pelucas que todas usaban y al que hizo referencia en ese libro y en sus entrevistas promocionales.

Una de sus últimas apariciones públicas se había producido en la reciente inauguración del Hotel Casino Carrasco, cuando fue invitada especial y responsable de inaugurar la ruleta del casino.