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Una marea humana que este martes alcanzó un millón de personas, según el Vaticano, continuó desfilando ante los restos mortales de Juan Pablo II, quien yacerá bajo tierra, dijo la Santa Sede, en el mismo lugar donde estuvo hasta 2001 Juan XXIII.

Los datos facilitados por la Santa Sede hablan de 600.000 personas al día, lo que supone un ritmo bastante más alto que el de 18.000 a cada hora del que informó previamente Protección Civil.

Las horas de espera se han estabilizado en torno a cuatro, después de que llegaran incluso a superar las seis, para una fugaz visita que apenas dura unos segundos, ya que los empleados vaticanos situados en torno al catafalco impiden que nadie se pare.

El cadáver del Papa polaco, que no ha sido embalsamado, se colocará en un féretro de ciprés, forrado de terciopelo carmesí, encajado en otro de plomo de cuatro milímetros de espesor y, a su vez, en uno de madera de olmo.

Marini señaló que, por primera vez, el rostro de Juan Pablo II se cubrirá con un pañuelo blanco antes de cerrar el féretro y proceder a enterrarlo, tras un solemne funeral, al que asistirán el viernes gobernantes de todo el mundo y que durará tres horas.

Su testamento, que ya lo han abierto las autoridades vaticanas, el camarlengo (el español Eduardo Martínez Somalo) y el sustituto de la Secretaría de Estado (el arzobispo argentino Leonardo Sandri), aún no se ha leído en la Congregación de Cardenales y posiblemente se hará mañana miércoles.

El purpurado "in pectore" es una prerrogativa del Papa, quien muchas veces no publica los nombres por razones de conveniencia para la Santa Sede o por razones políticas.

La Congregación de cardenales celebró este martes su tercera reunión, en la que participaron 88 de los 91 que ya se encuentran en Roma, sin que se tomara ninguna decisión sobre la fecha de inicio del cónclave, que debe estar comprendida entre los próximos días 17 y 22.

Como manda la tradición, la elección del 265 sucesor del Apóstol Pedro será anuncia con la conocida "fumata blanca" y un repique jubiloso de campanas.

El desarrollo del cónclave se regirá por la Constitución Apostólica (ley constitucional de la Iglesia Católica) "Universi dominici gregis" (Todos los de la grey de Dios), aprobada por el fallecido Juan Pablo II en 1996.

(EFE)

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