Una recorrida por Pretoria
Una lectora de Observa estuvo en la ciudad y pateó al arco en el césped del Estadio Loftis Versfeld, en el que Uruguay se la juega ante Sudáfrica. Magdalena Rubano compartió sus impresiones del viaje
La selección uruguaya se enfrenta este miércoles a los dueños de casa en el Estadio Loftis Versfeld en Pretoria. La lectora de Observa Magdalena Rubano estuvo varios días en la ciudad antes del inicio del Mundial y entró a la cancha donde la celeste buscará su primer triunfo en la Copa del Mundo. Rubano comparte con todos los lectores de Observa su impresión de la ciudad y del estadio, donde hasta pateó tiros al arco. Los celestes deberán hacer lo mismo ya que en Loftis Versfeld se juegan gran parte del pasaje a la segunda fase.
“Al arribar a Pretoria se podía observar algo de movimiento por el Mundial, el viaje desde Johannesburgo hasta ahí lo hice en una autopista que estaba siendo refaccionada por motivo del mismo. Además del reacondicionamiento de las rutas, se estaba terminado de construir una línea de tren. Me llamó mucho la atención que a menos de un mes del comienzo no se había terminado con los arreglos.
El domingo fuimos a visitar el estadio de los Blue Bulls -equipo de de rugby muy conocido en el país-, donde se llevará a cabo el partido entre Sudáfrica y Uruguay. Un encargado de cuidar la cancha nos recibió muy amablemente y nos dejó entrar a la misma, tomar todas las fotos que quisiéramos e incluso pelotear un rato en uno de los arcos. Eso también me llamó mucho la atención… El césped parecía estar en buenas condiciones y aún no estaba marcada con las líneas de fútbol, tenía las de rugby.
En el centro de la ciudad se podía observar una gran antena con una pelota de fútbol que se agregó con motivo del Mundial. En algunas esquinas se podía ver a personas ofreciendo banderines y banderas de Sudáfrica. En los aeropuertos vendían cualquier tipo de souvenirs sobre la Copa del Mundo, desde pelotas oficiales a juegos de lápices, gomas y sacapuntas, tazas, peluches de todos los tamaños y posters. También los shoppings y los restaurantes estaban decorados con banderas de las selecciones. Una costumbre muy linda que tienen respecto al fútbol es que todos los viernes se ponen la camiseta de su equipo y van a trabajar con ella.
En cuanto a la ciudad, hay muchos barrios privados con muros altos, cercas eléctricas y alambres de púas. No vi, como es común en Uruguay, barrios de casas individuales. Durante la noche nos recomendaron no parar en los semáforos. A pesar de que se dice que es una ciudad insegura, en la semana que estuve ahí no tuve inconveniente alguno. La gente es muy amable y calida”.
(Observa)