Una selección de cuentos de un Nobel de Literatura indomable
Cuentos selectos, del alemán Hermann Hesse, incluye relatos de diversas épocas que revelan el lado menos conocido de un autor trascendente
Se puede definir la vida de Hermann Hesse como una búsqueda constante. Ya sea en el terreno personal o en el literario, recorrió con entusiasmo caminos que después abandonó sin miramientos cuando le pareció que esa senda estaba agotada. En el terreno artístico, esas idas y vueltas le restaron puntos, pero siempre tuvo la cualidad de levantarse para responder con una nueva y sorprendente novela. Es claro que a la larga ganó la pelea por paliza con títulos como Demian, Siddhartha, El lobo estepario o El juego de los Abalorios, que le valieron el premio Nobel de Literatura en 1946. Basta mirar lo distintas que son esas cuatro novelas para corroborar el carácter aventurero de su literatura y su espíritu indomable.
Esa fe en sí mismo, ese pasar de una novela de iniciación a una mística y después a una existencialista como quien cambia de zapatos, está directamente vinculado con sus años juveniles, cuando saltó de un oficio a otro mientras buscaba su verdadera vocación.
Cuentos selectos es el costado menos conocido de su obra. Como explica Ariel Magnus en el certero prólogo del libro, en ellos es posible encontrar a un Hesse diverso en temáticas pero también en tonos, ya que de un relato a otro se pasa del drama a la aventura, de la crónica personal al fresco de época, del tema serio a la ironía feroz.
Muchos de estos textos, a diferencia de sus novelas, tienen un marcado carácter autobiográfico. En El constructor de ciudades o en El inventor, por ejemplo, refleja sus experiencias como aprendiz de mecánico, cuando trabajó en una fábrica de relojes. En estos relatos, especialmente en el segundo, se observa la gran capacidad de Hesse para abarcar varios temas aun dentro de un mismo texto.
En el segundo, sobre todo, se manejan dos ideas que chocan entre sí, por un lado la creatividad alegre del inventor y por otro su dolorosa vida sentimental. La dicotomía se resuelve desde el humor, con un feroz alegato a favor de la libertad personal y en detrimento del matrimonio o cualquier tipo de compromiso sentimental que aleje al hombre de su verdadera senda.
En El Novalis, en cambio, se inspira en los años que trabajó como ayudante de librero, una profesión bien remunerada en la época y ya desaparecida. Se trata del mejor texto del libro, un cuento muy largo, casi una novela breve que retrata, a través de la historia de una edición famosa del poeta alemán que pasa de mano en mano, la vida de varias generaciones.
El relato es una maravilla por donde se mire, especialmente por la habilidad de Hesse para insertar historias dentro de historias como si se trataras de una muñeca rusa interminable. A veces El Novalis une familias y a veces las desarma. Es regalo amoroso en alguna ocasión y en otras un objeto que sirve para la venganza. A menudo se le pierde el rastro pero vuelve a aparecer en la biblioteca de un personaje por demás pintoresco.
Pero si por algo destaca es por el triángulo amoroso que desata entre tres personajes y por lograr que el lector sienta el peso específico que puede tener una dedicatoria escrita con una tinta que se niega a desaparecer, como si tuviera vida propia.
En Si la guerra dura dos años más traza un valiente alegato antibelicista. En Recuerdo de Mwampa, describe la situación de los negros y su eterna postergación. En La primera aventura cuenta la relación entre un obrero y una dama rica para hablar de la lucha de clases. En Sacrificio de amor, un hombre quiere tener un desengaño amoroso a como dé lugar. Cuentos selectos, de Hermann Hesse, no tiene desperdicio.
Ficha:
Cuentos Selectos
De: Herman Hesse
Editorial: Edhasa
Páginas: 331
Precio: $ 890