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“La identidad de este grupo es ser tercos, en creer que podemos... Pero recién cuando empiece a rodar el balón, arranca la hora de la verdad”.

Así resumió en la conferencia de prensa pos triunfo ante México, el técnico de la selección, Óscar Washington Tabárez, el partido que se jugará este sábado ante Argentina en busca de la semifinal de la Copa América.

Esa terquedad puede jugar un papel preponderante a la hora de enfrentar a un rival que en los papeles es superior por las figuras relevantes que tiene y, además, porque juega en su casa.

A eso hay que sumarle que hace mucho tiempo que Uruguay no lo vence.

No obstante, cabe reconocer que de las ocho Copa América en que los albicelestes fueron locales, ganaron seis y las únicas veces que quedaron por el camino fue contra el conjunto celeste. La última vez que ello ocurrió fue en 1987, cuando Argentina venía de ser campeona del mundo el año anterior y con Diego Maradona en plenitud.

En esa oportunidad, fueron los uruguayos los convidados de piedra y hoy estos muchachos de Tabárez quieren ir por el mismo carril. Ya ocurrió algo similar en la anterior edición de la Copa América cuando, con Tabárez también, dejaron fuera al anfitrión Venezuela. Es claro que la vinotinto aquella no se asemeja en nada a esta Argentina, pero Uruguay confía en lo suyo.

Los celestes apostarán a su juego, aunque no dejan de pensar en el poder ofensivo albiceleste y, fundamentalmente, la destreza futbolística que aporta quien hoy es el mejor jugador del mundo para muchos, Lionel Messi.

De todas maneras, se espera que Uruguay proponga y no solamente espere qué hace el rival, porque de suceder eso, el encuentro se hará cuesta arriba.

El clásico del Río de la Plata está servido para ser el partido más atractivo de los cuartos de final del certamen. En Argentina, más allá de ser cautos, confían mucho en la victoria. Hay que ver si Uruguay no les arruina la fiesta.

En caso de que tras los 90’ el partido termine empatado, jugarán un alargue de 30’ y si persiste definen por penales.