Juan Palop, EFE
Juan Palop, EFE
Un equipo técnico uruguayo estimula entre los niños de Yakarta la pasión por el fútbol y prepara a la cantera del "Indonesia Fútbol", de quinta división y embrión del futuro combinado nacional del país asiático.
La iniciativa, que está echando a rodar este año, pretende servir de primera toma de contacto de los jugadores que en los próximos dos años viajarán a Uruguay para formarse como profesionales del balón dentro del único equipo del país latino formado totalmente por extranjeros.
Así pretenden que no se repita en la próxima generación el "shock" deportivo y cultural que sufrieron los primeros indonesios que fueron a jugar a Uruguay.
"Ante la gran diferencia física y mental (de los primeros jugadores indonesios con los uruguayos), creímos que debíamos prepararlos desde aquí para que cuando lleguen a nuestro país las diferencias sean las mínimas posibles", explica a Efe el director deportivo, Santiago Kalemkerian.
Tras un proceso de selección de candidatos de tres meses en el que han probado fortuna unos 1.800 niños de Yakarta y las ciudades próximas, el equipo técnico uruguayo ha elegido finalmente a 50 jugadores, de entre los que despuntan media docena.
El próximo febrero comenzaran los entrenamientos diarios y de mayor exigencia, que se prolongarán hasta julio, cuando los 25 seleccionados de 14 años partirán hacia Montevideo.
Los otros 25, que cuentan ahora con 13 años, harán otro año más de formación en Indonesia e irán a Uruguay en 2011.
"Si quieres resultados, hace falta todo esto", afirma el director deportivo, que destaca que ha tenido que empezar desde lo más básico ya que en Indonesia no hay clases de gimnasia obligatorias en las escuelas y tampoco ligas inferiores organizadas con encuentros semanales.
Durante el proceso, Kalemkerian y su preparador físico, Federico Elola, han topado con multitud de dificultades, empezando por la idiomática -se hacen entender en una deliciosa ensalada de indonesio, inglés y español- y con distintos problemas de salud.
"Uno agarró el tifus hace poco y otro de los que marchó para Uruguay no sabía lo que era un cepillo de dientes", apunta Kalemkerian.
"Algunos de estos jóvenes están desnutridos. Le estamos dando mucha importancia a la alimentación, les traemos merienda todos los días. Uno de estos chicos se gana la vida tocando la guitarra en un cruce, y muchas veces viene a entrenar sin haber comido en todo el día", explica.
No obstante, los uruguayos consideran que su mayor reto es alentar en los más pequeños el espíritu de lucha y la competitividad necesarios para triunfar en el deporte rey.
"El mayor desafío que tenemos es de cabeza, es cultural, porque parece que les da igual ganar que perder. Les gusta el deporte, pero el tema de la competitividad aquí es mínimo. Todavía no tenemos muy claro como encarar este problema", asegura el director deportivo uruguayo.
Uruguay e Indonesia, once veces mayor en tamaño y 70 veces más poblada pero sin tradición futbolística, empezaron a cooperar en esta área en 2007.
Tras muchas negociaciones, las federaciones de fútbol de ambos países comenzaron a enviar ese año jóvenes a formarse a Montevideo y a jugar en un equipo íntegramente indonesio en las divisiones nacionales, algo inédito en el mundo.
"La solución es llevarles a Uruguay, donde les ofrecemos vivienda, alimentación, entrenamiento y competición", dice Kalemkerian.
"Como desafío esto es bárbaro, pero necesitamos seguir trabajando así diez años", concluye.
(EFE)