Tanto dentro como fuera de Venezuela las cosas van madurando. Es decir, se van cumpliendo los procesos necesarios para que las cosas se vayan ordenando y ocupando el lugar que naturalmente les corresponde. Esta semana hemos tenido al menos tres hechos importantes. Por un lado, la insólita declaración de Obama de que Venezuela afecta la seguridad nacional de Estados Unidos y la consiguiente imposición de sanciones a los siete miembros del gobierno venezolano. Por otro, el inaceptable exabrupto del presidente Nicolás Maduro contra nuestro vicepresidente, Raúl Sendic, por haber dicho que por el momento “no tenía elementos para asegurar que hubiera injerencia norteamericana en la política venezolana” como dice Maduro cada vez que necesita aplicar medidas duras en lo económico o en lo político. Y en tercer lugar, la muerte del político opositor Rodolfo González en su celda. Apareció ahorcado y su abogado confirmó que se suicidó cuando le ratificaron que sería trasladado a una cárcel común, de esas que en Venezuela más vale no estar ya que son las más violentas y superpobladas de América Latina.
Vamos “madurando”...
El presidente venezolano viene mal acostumbrado a que nadie osara pedirle pruebas de sus dislates ni de sus pajaritos